sábado, 7 de abril de 2012


Diplomado Latinoamericano sobre DHI
Construyendo la gobernabilidad de nuestras democracias
Lcdo. Leonardo Alfredo Montilla
 "legitimidad, eficacia, estabilidad, Justicia y tolerancia”
 
De acuerdo con una "definición mínima" de democracia como forma de gobierno, tal como la ha caracterizado Norberto Bobbio, podemos afirmar que la democracia hace referencia a un conjunto de reglas fundamentales que establecen quién está autorizado a tomar decisiones, bajo qué procedimientos y en qué condiciones. De acuerdo con esto, una forma de gobierno será considerada democrática sólo si se cumple que:
los sujetos involucrados en los procesos de toma de decisiones son la mayoría de la población adulta;  el procedimiento de toma de decisiones se rige por el principio de mayoría; y están garantizadas un conjunto de libertades básicas (de opinión, de información, de asociación, de reunión, etc.) que permiten a los sujetos involucrados presentar o elegir opciones políticas definidas sin que pesen sobre ellos mecanismos de coacción.
Si la democracia es una "forma de gobierno", la gobernabilidad, como venimos señalando, es más bien un estado, una propiedad o una cualidad que nos indica el "grado de gobierno" que se ejerce en una sociedad; ese grado de gobierno está representado por un nivel de equilibrio dinámico entre demandas sociales y capacidad de respuesta gubernamental. Asilas cosas, la compleja relación entre gobernabilidad y democracia ha sido juzgada no sólo en términos "positivos", es decir, en el sentido de que la vigencia de las reglas democráticas incrementa las posibilidades de alcanzar una adecuada gobernabilidad, sino que también se han señalado sus aspectos negativos o "críticos.
Si algo establece la probabilidad de desarrollar un verdadero sistema democrático, donde el modelo de desarrollo constituya las formas de encuentro social para el bienestar colectivo es la legitimidad de origen político del planteamiento, de su ejercicio gubernamental y de su conexión con los grandes actores de la participación.
El reto de conectar democracia y gobernabilidad es hacer que el viejo esquema representativo con sus logros, avances y conquistas de paso a un protagonismo real, que la gobernabilidad sea expresión de la legitimidad del sistema, de sus instituciones, de la independencia de sus movimientos sociales, del amplio bagaje del conocimiento humano, de la libertad, los Derechos Humanos, la tolerancia, la libertad de opinión. La construcción de la democracia sobre bases de autentica gobernabilidad es el encuentro entre lo planteado como sociedad justa y libre y un accionar gubernamental así como el conglomerado social irradiando respeto,  compromiso y calidad de vida para los seres humanos. Una democracia de electores a una democracia de ciudadanos. 
En estos tiempos donde nos ha llevado el proceso político venezolano, su historia y su democracia, la mejor y única manera de construir la gobernabilidad es sobre la legitimidad de una gestión publica que abra causes al Desarrollo Humano, donde se comprenda  y asuma el marco de complejidades de los procesos emancipadores, siempre en Democracia ciudadana.

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