lunes, 23 de abril de 2012

Día del libro


Día del libro, 23 de abril


La celebración del día del libro se remonta a principios de siglo. La historia del libro se hace festiva y surgenactividades literarias en toda España. Hoy, el día 23 de Abril se celebra en todo el mundo, el día del libro internacional.
El Origen del día del libro se remonta a 1930. El 23 de abril de 1616 fallecían Cervantes y Shakespeare. También en un 23 de abril nacieron – o murieron – otros escritores eminentes como Maurice Druon, K. Laxness, Vladimir Nabokov, Josep Pla o Manuel Mejía Vallejo. Por este motivo, esta fecha tan simbólica para la literatura universal fue la escogida por la Conferencia General de la UNESCO para rendir un homenaje mundial al libro y sus autores, y alentar a todos, en particular a los más jóvenes, a descubrir el placer de la lectura y respetar la irreemplazable contribución de los creadores al progreso social y cultural. 
La idea original de esta celebración partió de Cataluña, del escritor valenciano Vicente Clavel Andrés, proponiéndola a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona. Poco después, en 1930, se instaura definitivamente la fecha del 23 de abril como Día del Libro mundial, donde este día coincide con Sant Jordi (San Jorge), patrón de Cataluña y Aragón y es tradicional que los enamorados y personas queridas se intercambien una rosa y un libro.
El día del libro.

El Día del Libro fue propuesto por la Unión Internacional de Editores (UTE), y presentada por el gobierno español a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). En 1995, se aprobó proclamar el 23 de abril de cada año el "Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor".

Actividades del día del libro

El éxito de esta iniciativa y la creación de actividades sobre los libros depende fundamentalmente del apoyo que reciba de los medios interesados (autores, editores, libreros, educadores y bibliotecarios, entidades públicas y privadas, organizaciones no gubernamentales y medios de comunicación), movilizados en cada país por conducto de las Comisiones Nacionales para la UNESCO, las asociaciones, los centros y clubes UNESCO, las redes de escuelas y bibliotecas asociadas y cuantos se sientan motivados para participar en esta FIESTA MUNDIAL.
Por un día dedicado al libro en todo el mundo nació el Día Mundial del Libro.
El 23 de abril lo más seguro es que regales un libro a alguien. No es fácil acertar y un buen consejo valdrá más de lo que pensamos.
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sábado, 21 de abril de 2012


Fin de semana

DESDE EL PRINCIPIO

Duelo bíblico

A Alí Domínguez 

AMÉRICO MARTÍN 


RENIER OTTO/ARCHIVO
Sé que Capriles no cambiará sustancialmente su manera de enfrentar el reto que se le ha presentado. Tiene a su favor la unidad de la disidencia. Nunca que recuerde y recuerdo muchas cosas, se había producido un acoplamiento opositor tan amplio y enraizado como el que lo acompaña. En esta hirviente confrontación Capriles ha ido de menos a más y suma y sigue.

Es válido evocar ­como hace Fernando Mires­ el mito bíblico de David y Goliat para mejorar la comprensión del conflicto electoral que vivirán los venezolanos. David, sugiere Mires, venció al gigante antes de disparar su célebre piedra. Lo hizo respondiendo a sus jactancias y amenazas con energía y retórica. Puesto que Goliat concentraba en su persona al pueblo filisteo, su caída arrastraría al ejército sin irse a las manos. La victoria de David ­dice Mires­ sobre el coloso comenzó con la aceptación airosa del reto del filisteo y se completó cuando dispuso devolver el insulto con respuestas firmes y personificadas. "Iguálate a él. Si te tutea, hazlo tú también".

Capriles no siguió ­con razón­ semejante consejo. Confiado en el respaldo de la MUD y del fuerte liderazgo disidente emanado de las Primarias, decidió no responder, no aceptar el reto personalizado, no amilanarse frente a las amenazas; amenazas crecientes por cierto, envenenadas por la firme calma y el desdén como fueron recibidas.

Y el primero de los asuntos fue ese: ir a un toma y dame con quien en ese terreno goza de una ventaja abrumadora, o desdeñar las ofensas, seguir recorriendo el país como nadie que se recuerde, no cambiar la oferta de paz, diálogo, reencuentro; y sobre todo no desenfocarse de los asuntos que atormentan a la gente. Arenas éstas en las cuales Goliat tendría mucho que perder, mucho que explicar. En fin, de David la honda y el reto, pero escogiendo uno el terreno, que no será el del rival.
Recordemos ahora que el Presidente padece de una grave enfermedad que ha consternado a buena parte de América. La oposición se ha mostrado respetuosa frente al mal que lo afecta, aprobó con su voto parlamentario todos los viajes de sanación que aquel dispuso y no se vale de una retórica soez, similar a la del gobierno.

¡Cuánto desearía éste que los candidatos de la unidad democrática perdieran la forma, devolvieran insulto por insulto! Pero sería difícil entender un viraje de tal naturaleza. ¿Cómo lo explicaría Capriles? ¿Será que aprovecha el menoscabo del otro para bailar sobre su enfermedad? El tema decidendum de estas elecciones envuelve cuestiones de tal envergadura que hacen inevitable la polarización postulada por el gobierno. Estamos frente a lo que Mires llama la autocracia que se vale de elecciones, conforme a un modelo de nuestro tiempo que consiste en entrar en ellas, pervertir sus entrañas y revestirse con una vestidura constitucional; raída, es verdad, pero suficiente para que la burocracia del sistema jurídico interamericano pueda lavarse las manos sin cargos de conciencia.
La polarización parece estar obrando ahora a favor de la unidad democrática. Si el Presidente fuera reelecto, está a la vista que tomará su votación como un mandato de profundizar su catastrófica gestión. Todos los que presienten semejante desenlace comprenden que no tienen otra salida que apoyar sin reservas a Capriles.

Porque al destino de las universidades, los sindicatos y contratos colectivos amenazados, los perseguidos políticos y los medios cercados, las víctimas del crimen desbordado y de la carestía, el desempleo y el fracaso de los servicios; a esos aspectos palpitantes, digo, se agrega la disyuntiva de paz o violencia, diálogo u odio, reencuentro o exclusión, que según los estudios de opinión es la que a estas alturas determina la conducta de la mayoría.

El problema se reduce a saber quién representa la paz y quién la violencia.

Paz es cambio; violencia, perpetuación.

Si como puede verse, al final del enorme esfuerzo personal de Capriles y de los centenares de líderes disidentes quedara despejado este dilema, el resultado sería ampliamente favorable a la unidad democrática. Abandonar el estilo de torear los insultos, sería darse con las espuelas, oscurecer lo ya clarificando y descabalgarse en mitad del río.

Cuando se distingue entre dictaduras dadas a permitir elecciones y dictaduras herméticas, de las que en América queda una, creo que se pasa por alto que estas no son opciones sino posibilidades. La propensión totalitaria busca saciarse cerrando el círculo, ocupando los espacios residuales y haciendo de la sociedad algo parecido a una bola de billar, lisa, sin irregularidades ni disonancias. Que lo logre o no depende de la resistencia que encuentre en cada espacio de autonomía. Es una lucha por pulgadas de terreno. O los espacios son ocupados desde el poder, o logran conservar sus fueros democráticos y aún ampliarlos. Por eso no cabe la abstención, lugar abandonado es lugar dominado por el otro.

En conjunto se trata de una gran batalla política que también se propone ganar la opinión nacional e internacional, razón por la cual es vital disponer de causa legítima. ¿Y cuál más legítima que la paz? Es una competencia de alegorías. Así como la paloma de Picasso es la alegoría de la Paz, el llanto de los dolientes del Presidente bien podría ser la alegoría de la Guerra. 

Alonso Moleiro, cortesía de TALCUAL


Fin de semana

MUTATIS MUTANDI

Una cosa es no confrontar y otra no existir



ALONSO MOLEIRO 



RENIER OTTO/ARCHIVO
o deja de ser desconcertante la vocación por el bajo perfil que cultiva lo fundamental de la vocería de la oposición política venezolana agrupada en la estructura federada de la Mesa de la Unidad Democrática.

Lo que en algún momento había parecido un espasmo, un lapso de desconcierto con posibilidades de ser comprendido, un momento de confusión ante la cantidad de demandas administrativas y de orden interno por atender, luce ahora una especie de mal crónico. Un hábito que no deja de tener aditamentos exasperantes.

Venezuela está cursando hoy una circunstancia especialmente confusa e intrincada. Un Presidente con una dolencia delicada, confesada hace rato por él mismo. Cursando, a la fecha, una involuntaria, inédita e insólita ausencia del panorama cotidiano nacional. La dirigencia oficialista, cada vez más arisca y provocadora, dejando colar amenazas tácitas y expresas, parte de ella empeñada en acudir a una cita electoral con el derecho a portar cartas marcadas. Un entorno institucional descompuesto y encanallado, cuya expresión más acabada la constituye el sórdido testimonio del magistrado Aponte Aponte.

Se aproximan meses difíciles. Se precipita la necesidad de acercar posiciones, de intercambiar puntos de vista, de blindar acuerdos mínimos para cruzar satisfactoriamente el puente electoral. Comienza a ser una emergencia aumentar el volumen de juego, insistir en la reconciliación nacional como un objetivo político estratégico, convertirse en una fuerza convocante y orientadora, generadoras de claves e ideas destinadas a producir tranquilidad y certezas entre los venezolanos. Ofrecerles garantías a los derrotados en el marco democrático para hacer posible la coexistencia pacífica y constitucional en Venezuela. Proponerle al actual estamento gobernante, a la vista de todo el país, un plan de vuelo, un acuerdo mínimo, un pacto de caballeros para que se respete la voluntad popular. Dibujar, en términos consistentes, la apuesta que se han trazado las fuerzas democráticas; imaginar en voz alta el cambio que, se supone, se avecina.

Henrique Capriles Radonski, el candidato de la MUD, lleva adelante un disciplinado y enjundioso recorrido por todo el país, cumpliendo a rajatabla los mandatos de una estrategia trazada, intentando acercar al venezolano común los elementos de su oferta social. En su obsesión por conversar sobre aquello que, única y exclusivamente, se imaginará, "le importa a la gente", tanto a él, como al Comando Tricolor, como a la directiva de la Mesa de la Unidad, parece que se les escapara la dimensión del descontrol institucional que podría estar por aproximarse en Venezuela. Circunstancia sobre la cual es necesario tener respuestas a la mano, para garantizar la paz pública y salvar la democracia. Únicamente Henry Ramos Allup ha ofrecido unas acertadas declaraciones al respecto.

Camina Capriles meritoriamente, de pueblo en pueblo, y acompaña sus jornadas con alguna declaración en contrapunto. Aun rodeado de todos los simpatizantes que atestiguan las fotografías, el candidato no deja de ofrecer la sensación de estar solo. Sin la compañía y el verbo de otros dirigentes fundamentales de la causa de la Constitución; sin el pronunciamiento de los mandos dirigentes de la Unidad; sin el valioso aporte programático de algunos de los notables talentos que le acompañan en su oferta electoral.

Un candidato, y en estas circunstancias más que nunca, debe ser más que un candidato: nos estamos refiriendo al portaestandarte de un bloque histórico y cultural; el promotor de un modelo de desarrollo viable; el representante de un equipo político y técnico estructurado para superar, no un mal gobierno, sino una crisis histórica que tiene 23 años de duración. La cabeza visible de un nuevo tiempo en la vida nacional. El candidato electo en las primarias es la esperanza de los que no hemos querido emigrar y decidimos apostar por tener un país decente y viable.

Pasan y pasan las semanas con Hugo Chávez ausente. El vacío, que no estaba en los planes de nadie, no termina de ser llenado por los factores de la Unidad. El Comando Tricolor tiene una vocería escasa y aislada; los directivos de la MUD están desaparecidos; los partidos políticos, tan celosos de su autonomía para negociar y pugnar por cuotas, no desarrollan estrategias por cuenta propia, tan necesarias por estos días, siempre dentro el paraguas federado de la MUD.

Varias veces se ha afirmado que la estrategia aprobada por la oposición, relativamente exitosa hasta el momento, legitimada por la holgada victoria de Capriles Radonski en las Primarias, ha consistido en no confrontar. Distanciarse de los escenarios polarizadores; hablar de los temas del diario vivir, lo que le importa a la gente. No caer en las provocaciones de los funcionarios y militantes del chavismo, y en otras, acaso más peligrosas, gastadas por sus operadores políticos y de opinión tras bastidores. No apartar la mirada de la cita electoral de Octubre.

Pues bien: una cosa es no confrontar y otra no existir. Nada puede ser más importante que trabajar activamente en el desenlace pacífico y constitucional de todo este trance. Las estrategias, que habitualmente se planifican en situaciones estáticas, son concebidas para escenarios forzosamente dinámicos. La tesis de la no confrontación, como todas las tesis, tiene que ser alimentada y recreada, con nuevos aditamentos conforme estos hagan su aparición. Eso no tiene porqué desnaturalizarla.

La MUD tiene que hablar duro para que el resto de la nación, los poderes fácticos, los ciudadanos indiferentes y sus adversarios, puedan terminar de apreciarla como la expresión política de una fuerza social decidida a regresar a Venezuela al mundo civilizado. La única garantía de progreso y justicia social existente en este momento. 

lunes, 16 de abril de 2012

El Desarrollo Humano sostenible Local, una opción a la vida


El Desarrollo Humano sostenible Local, una opción a la vida
Lcdo. Leonardo Alfredo Montilla

La estrategia del Desarrollo Humano sostenible local pretende combatir la pobreza y elevar el desarrollo humano en nuestros países. Este concepto  se entiende  como la lucha popular de ampliar la gama de opciones de las personas, brindándoles mayores oportunidades de educación, atención medica, empleo e ingresos, abarcando el espectro total de las opciones humanas, desde un entorno físico en buenas condiciones. Tomando muy en cuenta las libertades públicas, políticas y la vigencia de los Derechos Humanos. La ecuación  Desarrollo Humano, calidad de vida, tiene en la democracia, en el respeto a las garantías constitucionales como contrato de convivencia social y en la libertad económica su punto de partida absoluto. La opción a la vida siempre es en democracia.
En los diferentes informes anuales del PNUD, desde 1968 hasta hoy se orienta a tratar el tema de la superación de pobreza, como  la necesidad de adoptar una concepción integral sobre este proceso socioeconómico que vive la mayoría de los pueblos latinoamericanos, tomando en consideración estas premisas políticas que nos hablan de vivir en democracia y tolerancia para poder conquistar caminos para elevar la calidad de vida y el encuentro social.
Desde la perspectiva del concepto de Desarrollo Humano sostenible  Local, la pobreza no es solamente la falta de ingreso, ni un estado, es un proceso de mayores complejidades que abarca relaciones en lo social, en lo político y en lo económico, igualmente los pobres no son vistos, en este concepto, como  victimas pasivas, sino protagonistas en la búsqueda de la superación de dicho proceso.
En nuestro país el tema del desarrollo regional y local adquirió una mayor importancia a raíz de las reformas acerca de la Descentralización iniciadas en 1989. El PNUD inició en 1999 la validación de una estrategia para el Desarrollo Humano Sostenible Local (DHSL) que se extendió por cuatro años a 22 municipios de Venezuela. Esta estrategia dio como resultado la producción de un conjunto de orientaciones conceptuales y de herramientas metodológicas dirigidas a facilitar la puesta en marcha del DHSL.
La estrategia del Desarrollo Humano sostenible Local constituye una forma sistemática de intervenir en las comunidades pobres ampliando las oportunidades de las personas mediante la capacitación y la organización para el desarrollo local, fomentando simultáneamente la concertación de los diversos agentes de desarrollo para el aprovechamiento de las fortalezas de las condiciones sociales, culturales, económicas, ambientales y políticas de los territorios federales.
La visión centralizadora del actual gobierno obstaculizo estos planes y proyectos que colocaban el DHSL como una opción de vida. Violentando el avance armonioso sociedad, comunidad, ambiente, regiones.
Este concepto de desarrollo local, que brinda al municipio, a la comunidad avanzar en la superación de los dramas sociales, también coloca las luces para el encuentro con la naturaleza, con los valores naturales de nuestros pueblos, de sus costumbres y de sus recursos naturales, con sus campos y con la espiritualidad que brinda el medio ambiente propio y local. El centralismo impide esta vertiente. En Venezuela la lucha por construir una visión compartida del Desarrollo Humano, pasa por fortalecer la democracia desde la perspectiva de lo local, venciendo los rasgos autocráticos que se pretender imponer bajo el discurso de justicia social de un Estado que esconde un sistema de exclusión e intolerancia superado ya por la humanidad.
En las Jornadas de Desarrollo Humano Sustentable, AUSPICIADA POR LA Universidad Valle del Momboy -2003, leemos en la ponencia de Michael Lingental de la fundación  Konrad Adenauer...”En el curso de la Historia moderna del Estado y la democracia, han fracaso al menos dos veces, dos corrientes ideológicas, que han aportado más desgracias que beneficios, el comunismo y el nacionalsocialismo ambos han intentado sustituir los valores humanos y democráticos con un nuevo ordenamiento de valores y un nuevo modelo social. El destino final de estas ideologías fue el fracaso moral y practico to0tal, el derrumbe de esas sociedades, que se olvidaron de la natural vinculación del hombre con la libertad y con la naturaleza...”
El centralismo como comportamiento político aunado a populismos de izquierda y de derecha en los pueblos latinoamericanos es lo que impide el encuentro de las visiones compartidas, en el caso Venezuela, esta visión será superada por las fuerzas creadoras del pueblo que buscan un encuentro verdadero y un camino.

Visita de Capriles a Bocono y Valera en Gráficas.











http://hayuncamino.com/galeria/recorrido-casa-por-casa-en-el-sector-los-sin-techos-estado-trujillo/

domingo, 15 de abril de 2012

Articulo de Américo Martín, cortesía TAL CUAL


Fin de semana

DESDE EL PRINCIPIO 

El retorno de los brujos


AMÉRICO MARTÍN

" Sartre: ­¿Pero realmente usted cree que Trotsky es agente de la CIA? Garaudy:Objetivamente lo es porque va contra la Unión Soviética" Sartre, Situations
ÂARCHIVO
Mi amigo y antiguo compañero de trajines políticos Rigoberto Lanz pelea en El Nacional con conceptos que nos devuelven a un remoto pasado, cosa extraña en él, que con probidad explora como pocos el mundo de lo postmoderno.

Siento que su explicación sobre lo que sea la derecha y su aplicación a la brava a las varias corrientes de quienes adversan al gobierno, nos retrotrae a debates cansinos que ya no se dan sino en algunos templos inmunes a las polémicas de los siglos XX y XXI.

¿Cuál es el Código que se usa para asignar la condición de "izquierda" a ciertos grupos, negándosela a otros que tienen la misma pretensión? Se supone que en alguien cercano al gobierno sería el juicio de valor sobre el proceso oficialista. En este orden de ideas parece que ser de izquierda implica acompañar al gobierno del presidente Chávez, aun guardando diferencias como las que en varias ocasiones han expuesto Rigoberto y otros intelectuales cercanos.

Tal alineamiento debe resultar cómodo puesto que llevó al patíbulo o a la humillación a cientos de miles de probados bolcheviques. Discrepar de Stalin bastó para que fueran pulverizados bajo la acusación de agentes de la CIA, incluidos Trotsky y Bujarin, los dos más esclarecidos compañeros de Lenin. Cuando se apela ahora al mismo expediente sin mostrar documentos capturados a la conspiración, no puedo menos que recordar lo que en el pasado resultó de semejantes costumbres.

Claro que hay diferencias, incluso muy importantes entre tendencias de lo que Diosdado llama "derecha", mismo calificativo usado contra él en su propio partido. Pero como ocurriera en otros momentos de la historia ­la Junta Patriótica, por mencionar sólo ese­ para vencer a la autocracia se formaron coaliciones muy amplias que iban desde los comunistas hasta grandes empresarios privados. "Desde La Charneca hasta el Country Club", estampóTribuna Popular en un titular de portada. Desde Gustavo, Pompeyo y Guillermo García Ponce hasta Eugenio Mendoza, Lamberti y Cervini. Si los comunistas hubieran torpedeado con éxito ese amplio diapasón unitario, Pérez Jiménez tal vez se hubiese perpetuado en el poder.

Más útil sería responder a otra cuestión: ¿califica como izquierdista el gobierno de Chávez? Más allá de cómo se viera cada uno a sí mismo, en los años 60 se pensaba que someterse a inversiones directas transnacionales (ahora se agregan las chinas) mantener relaciones de intercambio regresivas, destruir las empresas básicas y doblegar a PDVSA, construir una economía de puertos y engrillarla a una deuda externa agobiante, serían signos de rancio derechismo. Una revolución que lejos de desarrollar fuerzas productivas las estrangula para vivir de importaciones no calza en la definición que de revolución diera Marx en el Prefacio de la Crítica de la Economía Política.

Cuando se refieren a la "ultraderecha-fascista, asociada-a-la-CIA-en-la-desestabilización", no presentan pruebas documentales, testimoniales o grabaciones que pudieran fundamentar sus sospechas. Hemos de creer sólo en su palabra. Ni los expertos en inteligencia de la Isla les han suministrado algo en que apoyarse. En cambio, las actividades violentas de los célebres colectivos, las quemazones ­esas sí fascistas­ del patrimonio universitario, los sicarios que matan líderes sindicales disidentes, etc, están a la vista del mundo.

¿No mostrarían una mínima sindéresis si los desarmaran? ¿Quién lo haría? ¿Acaso el general Rangel Silva? Precisamente por reconocer las significativas diferencias entre corrientes opositoras se organizaron con alto grado de perfección las primarias donde sufragaron más de 3 millones de almas. No hubo dedos providenciales, todo emanó del voto. Y aun así menudean los dardos venenosos. Estas diferencias prueban la condición democrática y plural y su compromiso con la vía pacífico-electoral, de la disidencia venezolana.

El gobierno polariza artificialmente el país y se atrinchera en lo que llama izquierda, universo al que sólo ingresa quien se ponga de su lado. El problema es que muchos, en Venezuela y en el extranjero, se arrogan esa bandería sin entrar en semejante zapato chino. Rousseff, Humala, Mujica o Leonel se declaran de izquierda pero sus gestiones difieren radicalmente de la de Chávez, con resultados muy superiores. ¿Quién es más independiente, Perú, Brasil, Chile, Colombia, cuyas fuerzas productivas permiten exportar productos de alto valor agregado, o Venezuela, de vuelta a las ominosas monoproducción, monoexportación y pluri-importación? No niego validez a la pareja conceptual izquierda-derecha, mas no suelo usarla porque el manoseo oportunista la ha desdorado. Diosdado se piensa de izquierda, pero en el PSUV cientos lo consideran líder de la derecha endógena. Rigoberto sabe que la izquierda está sometida al vértigo de los círculos concéntricos. A todo izquierdista le sale otro más radical, que lo ubica en la derecha. Y a éste otro más, en una espiral descendente sin fin. ¿A quién otorgarle la representación oficial? El Presidente basa su sueño de perpetuidad ya no en disquisiciones teóricas, sino en un autobombo desopilante, narciso y pasional. Puso a orar a rudos marxistaleninistas y quiere apropiarse del manso pastor de Galilea aunque sus títulos sean solapados por la Cruz del Señor. Ya no habla de Lenin o Marx. Prefiere declararse más cristiano que Cristo.

¿Y sus seguidores? Rezando con mirada lánguida el Yo Pecador, algunos todavía con pólvora en el saco y cicatrices guerreras en la piel. 

sábado, 14 de abril de 2012

Opinión del Lcdo Ernesto Aldana ante la agresión de la violencia




 LA VIOLENCIA COMO DESTINO


Ernesto Aldana
...lo ocurrido-hoy-en el aeropuerto de Carvajal confirma la necesidad de rescatar nuestro país de manos de unos bandoleros sin escruspulos de ninguna naturaleza,dispuestos a matar por treinta denarios.Henrique Capriles R, llegaba de Boconó donde la gente se lanzó a las calles para conocerlo y brindarle apoyo.El comite de recepción Chavista-no invitado-esperaba con palos,machetes,armas de fuego y gasolina,dispuestos a impedir las actividades del candidato en la ciudad de Valera... en el medio de golpes y manotazos el candidato presidencial fue trasladado a la ciudad de las siete colinas..los violentos, identificados, agredieron mujeres,hombres, niños,dañaron 5 carros y amenazaban con quemar el avión, ante la mirada complice de la policía regional, que por su conducta eran parte del dispositivo- presumimos- autorizado por Hugo Cabezas y el Director de política,por mandato presidencial.
Capriles se dirijió a la floresta,tomada por bandas enfurecidas,fanaticos y enfermos de odio y sangre,quienes lograron cambiar la ruta momentáneamente, ya que resolvimos contactar a los habitantes de los pinos,sector Lazo de la Vega,los cuales en el medio de un palo de agua agradecían la presencia de Capriles. 
Evidentemente que el oficialismo no puede detener -democráticamente- el avance del candidato del progreso y bloquea los sectores populares,tomando en consideración el carisma,la juventud,la preparación y el estado saludable de quien sin duda vencerá las sombras.
Quiero decirles a los fascistas del gobierno que nada,ni nadie podrá detener la victoria del 7 de octubre..
        CAPRILES EN BOCONO ESTADO TRUJILLO.
                                 HAY UN CAMINO..!

viernes, 13 de abril de 2012


POMPEY0 Y EL ARS MORIS

Américo Martín

Aprende a morir y aprenderás a vivir
1
Han sido duramente afectados por enfermedades de esas que ponen en juego la vida y la muerte, ¡pero cuán distinta la forma como han reaccionado! Vidas paralelas en ese sentido, las de Pompeyo Márquez y Hugo Chávez. Es mucho lo que separa a estos dos personajes en lo político, lo moral y lo humano, en cierto modo simbolizado en la conducta que ambos asumieron frente al acoso de sus males.
Admitimos que Pompeyo se ha recuperado porque, ilustrados por informes médicos, seguimos paso a paso el curso de su enfermedad, de manera que conocimos sus pormenores tanto como el paciente. Por el contrario, el presidente Chávez se ha resistido a hablar con la misma claridad sobre el tipo de cáncer que lo afecta. Cometió el error de ser, él mismo, el vocero oficial de su evolución o involución. En la casa del silencio donde se encuentran, a los militantes del partido se les tiene prohibido hablar de la enfermedad, como prohibido es que hablen de candidaturas.
¡Insigne paradoja ésta! De un lado se habla poco y sin escándalos pero se sabe todo. Del otro se abruma diariamente los tímpanos de los venezolanos y del mundo, pero no se sabe nada.
En relación con el recio y auténtico Pompeyo no corrió rumor alguno; con Chávez, en cambio, los rumores invaden por completo, enferman el ambiente y nos colocan en el infierno de las conjeturas. ¿A quién perjudica eso? Respuesta obvia: al mismo que ha puesto a todo el mundo a opinar sabiamente sobre el tema. Natural es que en el mar huracanado de las versiones las disputas en las entrañas del gobierno se intensifiquen, aparezcan zancadillas sucesorales y reine el silencio más elocuente. Más natural aún es que por las limitaciones impuestas a la acción y frente al avance de los rivales, hayan brotado volcánicas agresiones contra Capriles, la alternativa democrática y el dolor de cabeza de las Primarias, que le arrebataron el sueño al presidente. Emulando a los antiguos asirios, pretenden paralizar al enemigo plantando en los caminos figuras amenazantes y grotescas. Pero el otro, ¡Señor!, no les para.
2
Son abundantes las personas públicas que padecen o han padecido de cáncer u otras enfermedades intimidantes. Algunas han muerto, pero son cada vez más los casos de recuperación total o parcial. Hombres muy notables como mi fraternal Héctor Pérez Marcano han controlado el mal, que ni les perturba la existencia ni les impide escribir, pensar y actuar políticamente. Y así muchos, pero mi admirado amigo Pompeyo Márquez es ejemplar. Cumplirá en estos días 90 años y por un momento se pudo creer que había sido fulminado por la concurrencia de varias afecciones graves. Seguramente esperaba el final con calma. Como el emperador Adriano de Yourcenar veía quizá dibujarse en la bruma el perfil de su muerte.
Pompeyo no hizo una fiesta de sus males. A sus admiradores, sus amigos, a los que conocen la reciedumbre que ha mostrado siempre nunca se les hubiera ocurrido organizar misas en vida para rogar por su salud, ni pedir el encendido de la Cruz del Ávila, ni ñapas vitales al Nazareno, ni salir en procesión plañidera buscando culpables contra quienes descargar su ira. El propio Chávez soltó aquel solemne exabrupto de incriminar a la tecnología imperial por el cáncer de presidentes latinoamericanos. Felizmente no se dio nadie por aludida y para fortuna del hiperbólico personaje el asunto pasó al olvido.
Mucho se ha hablado de la Misión Lástima. El presidente le ha sacado partido a sus quebrantos para mejorar la vestidura externa de su puntaje electoral “Mejorarlo” no como consecuencia de las transformaciones revolucionarias de las que se jacta, ni de su profundidad teórica, nada de eso. Lo que sus asesores hacen es usufructuar el menoscabo físico para pregonar, con lágrimas en los ojos, amor por el pueblo. Felix B Caignet hubiera muerto de envidia.
En ese juego turbio, ciertos dirigentes agreden con saña y miedo a la oposición como si hubiera causado el mal. La turbidez de sus intenciones se descubre en las zalemas que abruman al líder. Es la pugna de los posicionamientos sucesorales.
3
Pompeyo labró su liderazgo con perseverancia y dedicación al estudio de Venezuela. No incurre en el vicio de los dogmáticos que leen sólo para pescar palabras fuera de contexto que refuercen sus prejuicios. Pompeyo investiga para aprender, cultiva la duda metódica, no violenta conclusiones para justificar lo que ya tenía en la cabeza. Se coloca en el polo opuesto al del presidente, cuyo alimento ideológico es de un simplismo aterrador, plagado de conceptos mohosos de arcaica resonancia izquierdista. Los intelectuales desinteresados, que son con mucho la mayoría, se acercan a Pompeyo para aprender y enseñar. Los intelectuales interesados, con mucho la minoría, se acercan a Chávez para decirle lo que aquel espera escuchar
La amplitud de Pompeyo es de sangre. Siendo uno de los dirigentes más buscados por la dictadura de Pérez Jiménez, condujo a su partido a la unidad en un Pleno clandestino celebrado en 1955. Años después -todavía no había roto con el PCV- preso en el Cuartel San Carlos encabezó el viraje hacia la paz democrática junto con Teodoro Petkoff y Guillermo García Ponce
Se separó del PCV y del MAS, pero no de su vieja convicción unitaria. Por eso ha ayudado a la construcción de la alternativa democrática cuyo norte es la derrota por la vía electoral del desquiciado gobierno actual
A un personaje tan digno como Pompeyo, como el Santos Yorme de la clandestinidad, el afectuoso padre de varias generaciones, le caben estas afortunadas palabras de J.P Sartre: “hemos cambiado dentro de una permanencia”

jueves, 12 de abril de 2012

La experiencia chavista...EL PAÍS de España


el país



OPINIÓN

La experiencia chavista

El líder ha fracasado, o ni siquiera se lo ha propuesto, en institucionalizar lo que llama revolución bolivariana

 

Hay fundados motivos para, en unos casos, temer y, en otros, desear que el resultado de las elecciones presidenciales del próximo 7 de octubre en Venezuela influya directamente sobre la experiencia chavista. Hugo Chávez, inventor en los últimos 12 años de la refundación-revolución en el país, está, como ya se sospechaba pero no quería reconocer, enfermo de gravedad. No es el primer caso en la historia. El presidente de la V República francesa, Georges Pompidou, sucesor del general De Gaulle, visiblemente inflado de cortisona en sus últimos meses de mandato, nunca llegó a hacer público lo que todo el mundo adivinaba.
El presidente venezolano ha insistido repetidamente, desde que fue operado en junio pasado en La Habana de un cáncer en la pelvis, en que su recuperación había sido total. Pocos días antes de que admitiera la semana pasada que el mal se había reproducido, y que debía ser operado de nuevo en Cuba, uno de los que más suenan como eventual sucesor, el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, todavía decía con afectado sarcasmo que la oposición se llevaría un chasco morrocotudo sobre el estado de salud del presidente. Pero el chasco debió llevárselo él cuando su jefe habló. Lección recurrente: Hugo Chávez es tan suyo como gobernante, que ni a sus más próximos les había contado cómo iban las cosas. Más aún, la convalecencia debería apartarle durante semanas de una gobernación activa, tanto si permanece en la capital cubana como si regresa a Caracas, y no por ello ha delegado poderes en su vicepresidente Elías Jaua.
Los nombramientos de los últimos meses apuntan, sin embargo, a lo que podría ser un conato de plan sucesorio. En noviembre de 2010 Chávez eligió al general Henry de Jesús Rangel Silva como comandante en jefe del Ejército, militar de la línea ultrachavista, que a su designación ya advirtió que la milicia no aceptaría un cambio de rumbo como consecuencia de las elecciones, y que estuvo con Chávez en el fallido golpe de Estado de 4 de febrero de 1992. Al igual que Rangel, los generales Hugo Carvajal, jefe de la Inteligencia militar; Manuel Bernal, jefe de la guardia presidencial, y Jesús Suárez, de la 42 brigada paracaidista, todos ellos recientemente designados, participaron, como el propio Cabello, en la intentona golpista. Entre los últimos nombramientos de peso, solo el del general Clíver Alcalá, hoy jefe de la IV División, la mejor dotada de las fuerzas armadas con novísimo material ruso, no pertenece al círculo del 92. Si hay sucesión, el Chavismo Dos o poschavismo, en caso de que el oficialismo gane las elecciones, vestirá de uniforme.
Chávez ha fracasado, o ni siquiera se lo ha propuesto, en institucionalizar la llamada revolución bolivariana. El chavismo está concebido como una religión política, al igual que el marxismo-leninismo en la URSS y en la Cuba castrista. Y para institucionalizarse, aparte de tener un sucesor reconocible, el chavismo habría tenido que sistematizar la fe, organizar el mito que tiene como primera deidad al libertador Simón Bolívar, y tratar de racionalizar políticamente un misterio, el socialismo del siglo XXI, que hoy sigue siendo tan solo un nombre. Como dice el brillante biógrafo del líder, Alberto Barrera: “Chávez es la emoción a través de la cual el pueblo conecta con el poder”. ¿Pero qué hay tras ese vínculo con matices de encantamiento?
Por el momento, un cesarismo social, un estatalismo autoritario, que se define por la existencia del líder-caudillo, poseedor del carisma popular que le permita interpretar, como lo ha hecho, su propia Constitución con la flexibilidad necesaria para favorecer su triunfo en las urnas, pero que, sin embargo, no ha llevado el proyecto bolivariano hasta sus últimas consecuencias: la dictadura. Ese sistema híbrido, del que el líder intelectual de la oposición, Teodoro Petkoff dijo a EL PAÍS que se encaminaba a “un totalitarismo light” —tan híbrido como esa misma contradicción en los términos— es difícilmente institucionalizable, porque, si no cierra la vía al poder de otras fuerzas, no puede garantizarse su propia sucesión.
En sus copiosas, pero seguramente desordenadas lecturas, se ignora si el presidente habrá parado mientes en las palabras de Maquiavelo: “No es salvación de una república contar con un príncipe que gobierna con prudencia —de lo que jamás cabría acusar a Chávez—, sino con uno que la regle en modo tal que, aun cuando falte, quede preservada”. Cuesta por ello imaginar un chavismo sin Chávez.

Editorial de TAL CUAL . 12.Abril 2012


Teodoro Petkoff: A golpes nadie gana



¿Golpe de Estado? ¿Vacío de Poder?

Diez años después, el debate se mantiene, aunque ya muy mitigado por el fastidio ­del cual da buena cuenta esta melancólica “celebración” del 11 de abril­ y por la absoluta inanidad del mismo. ¿Ya qué más da? Incuestionablemente, entre el 11 y el 12 de abril de 2002 tuvo lugar un golpe de Estado.
El Presidente fue depuesto por la fuerza, al margen de todo procedimiento previsto en la Constitución. Cierto es que durante los breves años que antecedieron al golpe Chávez hizo todo para tenderle la cama a los golpistas. No hubo error que no cometiera, ni provocación que no soltara, con lo que rápidamente los venezolanos habríamos de descubrir que constituía su “estilo”: la agresividad sin motivo, el insulto en lugar del argumento, la procacidad y la falta de respeto con todo el que se le pusiera a tiro con posturas distintas a las suyas. Allí se encontraron el hambre con las ganas de comer. La oposición que podríamos llamar “de hecho”, compuesta por factores de poder económico, mediático y militar, asumió la dirección de la lucha contra Chávez, mientras los partidos políticos, literalmente pulverizados desde su derrota en 1998, eran espectadores, impotentes las más de las veces, sin control alguno sobre la situación.
El dominio de los poderes fácticos, encontró en el estilo de Chávez y en sus constantes amenazas, el pretexto perfecto para armar la conspiración, bajo el signo de una política de revancha, con un decidido sesgo nostálgico por el reciente pasado, que Chávez había venido a trastocar. Sin embargo, explicar el asunto no es justificarlo. Lo condenamos entonces y mantenemos la misma posición hoy.
Pero lo que perduró de aquellos polvos, fueron los lodos de la obsesión de Chávez, el golpista más flagrante de la segunda mitad del siglo XX, por comparar “su” golpe, el 4F, con el 11A. La historia se reescribe para darle cartas de nobleza y transformar a una vulgar asonada estrictamente militar, sin apoyo de calle ni participación de sectores civiles, en “actos de rebelión popular”, en tanto que los acontecimientos del 11A, producidos en medio de las mayores movilizaciones populares opositoras de nuestra historia y en un clima político que olía a pólvora, son satanizados incesantemente como golpismo mondo y lirondo.
El 4F, según Chávez, se vale porque no fue un golpe sino una “rebelión”; el 11-12A, no, porque fue un banal golpe de Estado. Mientras esta visión caprichosa y dicotómica de la realidad sea mantenida, se dificultará cualquier aproximación entre las dos Venezuelas. Basta ya. Fueron dos golpes, y como tales completamente inaceptables.
En los días que corren flota en el ambiente un extraño llamado al “diálogo”, que tiene protagonistas en ambos bandos. Las encuestas revelan que la inmensa mayoría del país lo desea, porque quiere paz y está cansada y aburrida de la camorra permanente.
La posibilidad de un eventual encuentro para descrispar el país y anticipar el tratamiento que las dos Venezuelas tendrían que dar a la crisis que podría desatar la suerte que corra el enfermo Presidente, se beneficiaría mucho de la eliminación de debates bizantinos como el que tuvo lugar el martes pasado en la Asamblea Nacional a propósito del 11A y que ya no es sino historia mal confeccionada y vulgarmente partidaria, pero que dificulta ese deseable encuentro con la paz y la prudencia políticas.

Por: Teodoro Petkoff