viernes, 31 de mayo de 2013

Amenazas
Pompeyo Márquez
 
Nicolás el ahora arrogante presidente, por la gracia del TSJ, sin nunca haber sido electo en votación alguna, y ahora candidato por el dedo de Chávez debe tener entre sus papeles un breve folleto tituladoAcuerdos por la paz y la democracia en Venezuela que suscribió como parte de la delegación chavista en la Mesa de Negociación el 2002. Son un conjunto de materiales de la OEA, del Centro Carter y de la Coordinadora Democrática que tan hábilmente condujo Enrique Mendoza. Leamos:
“Reafirmamos nuestra convicción de que Venezuela y el pueblo venezolano sabrán superar la presente situación, pacífica y democráticamente, asegurando la vigencia del estado de derecho y la dignidad de todos sus ciudadanos.” (4 de octubre del 2002)
Ahora Nicolás amenaza con imponer a sangre y fuego a Chávez y que se pondrá fin a lo de pacífica y democrática de esta “revolución”.
Capriles gana contra viento y marea la gobernación de Miranda, pues bien se presenta como guapo de barrio con Jaua para desconocer la voluntad del pueblo mirandino, como ayer Chávez desconoció la del pueblo caraqueño cuando designó a Antonio Ledezma alcalde metropolitano. Superpone a la gobernación de Miranda una “Corporación” y la dota, ¡Oh poderoso Nicolás!, de 100 millones siguiendo los procedimientos de su jefe.
Simultáneamente grita histéricamente Pedro Carreño, abusando de su condición de presidente de una Comisión de Contraloría que no controla nada, que meterá preso a Henry Falcón, el otro gobernador electo con el 60 por ciento de los votos.
Son los nuevos dueños del país. Veníamos denunciando que en torno a Chávez se estaba formando una camarilla militar- civil que trataba de perpetuarse en el poder.
Pero las amenazas no se quedan ahí. Nicolás brama que si gana la burguesía saldrá el pueblo a la calle. No se puede preguntar que sí gana el ventajismo y el abuso del poder también puede salir el pueblo a la calle? Entonces es pueblo contra pueblo. Eso es lo que quiere Nicolás, ensangrentar a nuestra patria con tal de saciar su desbocada ansias de poder.
Más de la mitad del país quiere la paz, la convivencia, la reconciliación, la solución pacífica y constitucional de la crisis. Esta camarilla  piensa pisotear estos anhelos de paz y de reconciliación que Capriles representa. Derrotemos el 14 de abril a los violentos, hagamos respetar a la Constitución y a la soberanía nacional.

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