martes, 24 de diciembre de 2013

Cuento de Navidad..Ernesto Aldana

CUENTO DE NAVIDAD...corrian los años sesenta,aparecía el imponente Diciembre cargado de esperanzas y sueños vinculados a la muchachada de La Alameda, que en sus veladas nocturnas, especulaba sobre la llegada de las misas de aguinaldos y el nacimiento del niño Jesús, principal razón de tan emblematico mes, sin dejar de complementarlo con la llegada del año nuevo. Eran tiempos mágicos, donde las plazas sirvieron para discurrir sobre personajes de moda: La LLorona, El diablo, El hombre sin cabeza,La bruja Ignacia,el Muerto a Caballo, el Silbón, entre otros, provocadores de terror compartido junto al policia de punto quien escogía el centro del grupo, donde destacaban Saúl. Renato, Julio Alberto, Carlos Avila, La Popi, Pedro Plaza, etc, quienes aceitaban patines para la primera misa, particularmente la de La Alameda, orgullo de parranda cristiana, combinada con la caminata "pagana" de Catedral, hasta San Jacinto. Por supuesto los regalos y el estreno del 24 y el 31, eran materia obligada, cada uno presentaba sus deseos materializados, la mayoría de las veces, por tratarse de simples cosas, propias de la tecnología del momento. Recuerdo que el informe que presente, una de esas noches frías, con la Rockola de Segundo González apagada,por tratrarse de la media noche, hora de espantos, y campanazos de pánico provenientes de la colonial Iglesia de La Virgen de la Paz, fue cero estreno, cero juguete; la abuela Inés, el abuelo Etanislao,El piojo y tapeto, miembros de mi familia primaria, no se manifestaban por ningun lado. Luego de una noche, como todas, revestida de mucho suspenso relacionado con la otra vida, armamos la estrategia para irnos, que consistia en "acompañarnos" y llegar a casa, casi con los ojos cerrados, para comenzar a contactar en nuestros sueños a cualquiera de los miembros de ultratumba. Me toco ser perseguido por El Diablo, con malas intenciones, despertando, en la mañana, casí a punta de hacer mis necesidades en la propia cama, encontrandome con el día de La noche Buena, sin estreno,ni juguetes, pero con mi espiritu de siempre en la busqueda de la felicidad. Arepas fritas, con guarapo, fue el desayuno de la inolvidable abuela,para, de una, cojer "la Calle", topandome con PADREPA vendedor de Loteria de Animalitos, dependiente de la municipalidad, donde la CABRA con cara e diablo, era el numero dos. Mi escualido capital lo invertí en una Tira de loteria que costaba 1.25 y pagaba 25 bolivares. El día transcurrió en mi placita,escuchando y viendo, sin mas opción, sin complejos, ni envidias, pero con el corazón full de navidad. Las cuatro de la tarde, momento del premio, me acerque hasta el ultimo banco de La Plaza, con las probabilidades en contra por tratarse de 31 numeros participantes con la intención de escuchar la griteria del premio. Sorpresa salió La Cabra y como Diablo que me persguia, me hice de 25 bolivares,todo un capital para comprar pantalones, camisas, zapatos Super y mucho sobrante para los cohetes, traquitraquis, y otras especies....COROLARIO...que les puedo decir,El Diablo, se rindió a los pies del niño Jesús y se acordo de sus tiempos buenos, haciendo feliz a un niño en dificultades...FELIZ NAVIDAD.

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