jueves, 30 de octubre de 2014

El Milagro


Escritos y opiniones
EL MILAGRO
(Al Prof. y amigo Pedro Frailan)
                                             Leonardo Montilla
Lo acontecido en tierras trujillanas el pasado Domingo fue una demostración más de la grandeza y fervor religioso que el pueblo venezolano siente desde los propios orígenes de sus ansiedades.  La fe en José Gregorio Hernández desbordo todo calculo que en participación se había hecho y constituyo una de las movilizaciones más espontaneas, grandes y convincentes que se haya realizado en estas tierras de paz y encanto, cuna de santos y sabios.
La imponente figura espiritual y solidaria del siervo de Dios, que hoy por hoy representa los más elevados valores, principios católicos y civilistas de los venezolanos y particularmente de los trujillanos convoco al país entero sin distinción alguna, superando escollos así como dificultades, para presentarle al mundo entero, especialmente al mundo eclesiástico la divina fe y el convencimiento absoluto que ha hecho de José Gregorio Hernández el santo de la vida, el santo del pueblo, el santo de la esperanza y la unión. La fe y devoción popular dada al Siervo de Dios hace mucho en el tiempo y el espacio lo hizo el santo de los milagros, el apoyo del necesitado, el clamor del enfermo y la convicción del satisfecho.
El Venerable gracias a Juan Pablo II que lo decreto en 1986, el medico de los pobres, es en este momento de dificultades y angustias, la fuente principal de fe y esperanza que los nacidos en esta tierra de gracia, tenemos. Su presencia en cada uno de nosotros resume la espiritualidad y vocación solidaria tan necesaria para los actuales tiempos. La visión humanista que Venezuela amerita  tiene en la vida y obra del Dr. José Gregorio Hernández una estructura de ejemplo y orientación. Sus enseñanzas son parte de lo que debemos reconocer como ejemplo de vida y actuación. El José Gregorio santo, solidario y humanista, el José Gregorio civil, que se condujo precisamente bajo la visión civilista en la vida pública,  es para el Estado Trujillo y para el mundo católico y no católico,  un camino que ofrece una ciudadanía innovadora en espiritualidad y fe, que solvente nuestras diferencias y nos haga más integrales, tolerantes y servidores.
Ese es el milagro del Dr. José Gregorio Hernández, la demostración de unión y afecto que se vivió el Domingo y días antes, a lo largo de la vía que conduce a Isnotu, donde con la debida entrega y compromiso miles de compatriotas nos concentramos en esta bella parroquia Rangeliana para celebrar los ciento cincuenta años de nuestro santo.
 Cada ser humano presente se sintió hermano del otro, amigo del de al lado. Una mano amiga se apretaba de otra que por cansancio casi no llegaba, una sonrisa  del futuro  indico siempre  la emotiva gestión que en nombre de Dios exigió, pidió y oro para que la Iglesia del mundo escuche la activa devoción al médico de los pobres. Como dijo el querido sacerdote Walkeli Araujo en la misa del sábado horas antes de la peregrinación ...” La Iglesia lo que va a hacer es permitirnos a los católicos que el Dr. Hernández sea ejemplo a seguir, que con sus enseñanzas, su vida solidaria, su esfuerzo y entrega a los demás, su nobleza pura de alma y corazón, sea un modelo que debemos abrazar  y compartir, porque por esa vida de entrega  total  a los parámetros católicos el pueblo ya hizo santo a José Gregorio Hernández”.
@LeoMontilla






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