jueves, 28 de mayo de 2015

Una Vision de Pais

Escritos y Opiniones
UNIDAD, UNA VISION DE PAIS
                            Leonardo Montilla

El país avanza hacia la total decadencia, el concepto de bienestar entendiendo este como la solución a las necesidades básicas que toda sociedad debe generar para sus ciudadanos ha desaparecido. 
La desesperante escases, así como el cumulo de problemas sociales que tenemos como país esta convirtiendo la patria en un volcán de angustias, sufrimientos y violencia. La solidaridad y la cordialidad, característica general de la venezolanidad ha dado paso a un ser social de una profunda carga egoísta y de comportamiento en la sobrevivencia.
La elite militar cívico que en mala hora gobierna Venezuela no tiene respuestas, viven en su mundo de algarabía seudo revolucionaria, utilizando la simbología  de la izquierda borbónica para justificar su estrepitoso fracaso como gestión gubernamental en todos los ámbitos y escenarios. No hay un rincón de la patria que no sufra el deterioro producido por una elite de incalculable incapacidad en su ejercicio de gobierno. El bienestar de los venezolanos se esfumo bajo el discurso del socialismo enfermo de corrupción.
En este sentido las fuerzas democráticas Venezolanas, llámense como se llamen, deben buscar puntos de encuentros que coloquen una visión compartida de país por encima de los intereses inmediatos que como expresión de grupo o sector pudiesen representar. Una visión de país para proponer la despolarización como un elemento más que derrote constitucionalmente a quienes pretenden eternizarse en el poder nacional inventando un sistema que vulnera las libertades, la justicia social y la forma de ser de la venezolanidad. Las organizaciones políticas populares, estén donde estén ubicadas, así como los demás componentes de la sociedad democrática venezolana, deben hacer esfuerzos por romper la división. El encuentro entre  todos ciudadanos y su participación cada vez más activa en los procesos de cambio es un importante elemento que tiene y debe entender el voto como instrumento democrático y constitucional para darle a Venezuela la posibilidad de salir en paz de esta dantesca crisis política, económica, social y moral que es el resultado de dieciséis años de equivocaciones, agresiones y errores. Ya no hay tiempo para equivocaciones, ensayos o cálculos; la vieja dicotomía politológica que colocaba al partido por delante del ciudadano, fue superada por las nuevas tendencias del pensamiento mundial y por el empoderamiento social del colectivo humano. La unidad es la unión de todos; la mejor opción es la legitimidad del resultado de las elecciones primarias realizadas a comienzo de mes, ahí se reúne un deseo y un compromiso de cambio. Ganemos en Unión y Unidad las próximas elecciones al parlamento nacional, recatemos el poder legislativo nacional para colocarlo al servicio del bienestar de todos. En Trujillo no hay espacios para inventos ni resentimientos. …”Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas,” Neruda



viernes, 15 de mayo de 2015

Teodoro

Escritos y opiniones
TEODORO Y LA VENEZUELA DIGNA
 Leonardo Montilla                                                                   
“Los venezolanos dan una lección de coraje en defensa de la Civilización”
                                                                                                           Mario Vargas Llosa
José Ortega y Gasset, pensador y periodista español ( 1883-1955), su obra  la han  señalado como el perspectivismo, según el cual las distintas concepciones del mundo dependen del punto de vista y las circunstancias de los individuos, cuya razón vital además es el intento de superación de la razón pura y la razón práctica de idealistas y racionalistas. Para Ortega,” la verdad surge de la combinación  de visiones parciales, en la que es fundamental el constante diálogo entre el hombre y la vida que se expresa a su alrededor, especialmente en el universo de las artes y la creatividad (Obra selecta: Meditaciones del Quijote)
Los Premios Ortega y Gasset fueron creados en 1984 por el mundialmente reconocido diario El País de España en memoria de este gran pensador y periodista de habla hispana José Ortega y Gasset. Se otorgan a los mejores trabajos publicados en medios de comunicación en español de todo el mundo, valorando  la defensa de las libertades, la independencia política, la tolerancia, la seriedad, rigurosidad y  pasión de quienes lo ejercen, como valores esenciales del Periodismo libre y democrático.
La Venezuela que lucha, la Venezuela valiente, la Venezuela soberana, recibió esta semana en la persona de Teodoro Petkoff, el reconocimiento mundial que en todos los países se hace a la lucha contra la autocracia militarista, corrupta e incapaz  que ha hundido la patria en esta espiral de insatisfacciones que padecen las mayorías nacionales.
 Teodoro es una referencia ética y política de la Venezuela contemporánea; su accionar desde el activismo jamás descuido la creación de un pensamiento político que da luces en la defensa de la democracia como sistema de respeto y justicia social. Petkoff ha librado y nos ha enseñado lo que es el combate por la vida como decía Ali Primera. El gobierno autocrático de Maduro, vergüenza histórica de la Venezuela libre, recibe otra sanción moral del mundo civilizado; gritan, chillan y descalifican, el resultado de la gestión oficialista al frente del Estado es vista como lo que es un error en la historia nacional. El premio Ortega y Gasset es un incentivo y el reconocimiento a la lucha emancipadora del pueblo venezolano por preservar la democracia, la libertad, la constitución y buscar un mecanismo de justicia social que devuelva la calidad de vida para todos. 
Los procesos sociales son dialecticos y cambiantes, la Venezuela decente, la misma de los cada vez más activos sectores populares ha acumulado fuerza y organización, así como liderazgos consecuentes y probados en la lealtad; el compromiso y la convicción democrática; el objetivo en correspondencia con el reconocimiento internacional es la participación efectiva, pacífica y constitucional; los cambios exigen ganar con el concurso de todos la asamblea nacional... “La libertad es un derecho por demás confortable: lo es tanto que a los comunistas les encanta invocarla y disfrutar de sus mieles antes de llegar al gobierno. La defensa del derecho a la información es uno de los tantos combates que libra en todo el mundo la ilustración contra la barbarie acomplejada” Alonso Moleiro.
@LeoMontilla



martes, 12 de mayo de 2015

Universidad valle del Momboy

Escritos y Opiniones
 MUSEO DE LA TRUJILLANIDAD -UVM
                                                                      Leonardo  Montilla

“Hay que educar para quedarse en Trujillo, que es un lugar en el mundo para ser universal”
Dr. Jesús Enrique Zuleta

El Museo de la Trujillanidad, dirigido por el Politólogo Pedro Frailan  realizo el pasado día 23 del mes de Abril, día  del libro, un evento de profunda significación  para las letras; Homenaje a los escritores y  homenaje a Don Luis Gonzales cronista de Valera.
De la espléndida interpretación de los profesores José Luis Briceño, Libertad León, Teresita Jiménez y el periodista Francisco Graterol Vargas, nos dimos cuenta de la urgente necesidad que tenemos los Valeranos de un lugar de esparcimiento y encuentro, donde las coincidencias y diferencias tengan un margen para su conversación.
El Museo de la Trujillanidad, busca ser un escenario para los mejores valores locales y regionales; reproducimos hoy, como reconocimiento a la UVM, un texto que en ocasión de su inauguración hace cuatro años, escribimos en aquel momento:
La Universidad Valle el Momboy nos coloca nuevamente frente a uno de los tantos espacios de fraternidad, encuentro e historia local, nacidos al calor de los muchos aportes que esta institución ha entregado a los trujillanos.
El Museo de la Trujillanidad, inaugurado en el marco del Congreso anual que lleva este mismo nombre, expresado en esta ocasión como “ Trujillo en dos tiempos”, viene a recoger las múltiples historias que plasmadas en libros, obras, pensares y vidas han hecho de nuestro Estado Trujillo un gigante que aun dormido, posee enormes virtudes, caminos y nostalgias.
La UVM a través de estos tiempos de largos andares, los cuales se han manifestado en la fe de lo posible, que nos muestra día a día lo que somos capaces de hacer cuando colocamos las ideas al servicio de la innovación, de la realidad regional y del colectivo en general, hace  esfuerzos en consolidar un espíritu  de integración que tenga en nuestras raíces de pueblo, nuestros paisajes, poblados, historias, personajes, comidas y vivencias, un sentimiento de pertenencia que no tiene otro objetivo que el de hacer realidad un verdadero Desarrollo Humano con amplio sentido de lo local. El Rector Francisco Gonzales  dijo.”El Proyecto de la Trujillanidad que adelanta la Universidad Valle del Momboy y del cual forman parte los congresos de la Trujillanidad, busca indagar en lo que identifica a los trujillanos, en sus fortalezas y en sus debilidades, con el fin de contar con referencias sobre las cuales poder trabajar en la construcción de un futuro posible..”
El Dr. Jesús Enrique Zuleta, gran amigo y profesor de la ULA, de esos amigos de caminares constantes y tumultuosos en la política y en la academia, abrió este espacio señalando la importancia de los trujillanos, de todos, sobre todo de los que se quedaron, de los que volvieron para bien, (hay unos que volvieron para otra cosa) de los eternos fundadores de Trujillo, del Trujillo para pensar, para vivir, del Trujillo que todos queremos.

Ahí está, en San Rafael de Carvajal, en la tierra de Estovacuy, en la Universidad Valle del Momboy,  la sala Museo de la Trujillanidad y la Biblioteca  Don Francisco Omar Araujo, ilustre Trujillano de siglo XX, ahí está un espacio para pensar en Trujillo, en esta tierra noble y generosa, cuna de santos, sabios y algunos muérganos como dijo Toño Vale un día, pero que también son válidos en el transitar diario. Un espacio donde el Trujillo posible y su desarrollo Humano nos esperan para aportar con tolerancia y en democracia. 

lunes, 11 de mayo de 2015

Entrevista con Teodoro Petkoff

Teodoro Petkoff: una vida (o mil) de película; por Faitha Nahmens

Por Faitha Nahmens | 3 de enero, 2015
Tengo el palpito de que la presidencia de Maduro será breve. Entrevista a Teodoro Petkoff por Alonso Moleiro 640
No tendría tomas en bar alguno. Y si el guión registra la escena de una fiesta será para enfocarlo: la luz sobre él mientras conversa en una esquina aparte sobre un tema enjundioso, profundo, nacional o internacional, que maneja al dedillo. O tal vez leyéndose un libro que encontró sobre la mesa en medio de la algarabía, aislado y con absoluta concentración. Alguien podría pedirle que baile y él, afinado que es (quiso estudiar piano cuando era sesentón), lo intentará con pies de plomo.
Corte.
Otra escena bisagra podría ser la de él conduciendo el Volkswagen desportillado que manejó durante años por las calles caraqueñas, dándole chola a fondo. Para nadie es un engaño que este intelectual, pensador sesudo y concentrado en el teclado para producir textos que han desquiciado a platónicos del planeta, es también un hombre de acción. Pero las mejores secuencias estarían por verse. ¿Quién sabe cuánto duraría una película que narrara la enjundiosa trayectoria de Teodoro Petkoff, con tantas vidas en una? Todas las imágenes se antojan absolutamente cinematográficas.
Teodoro, quien hoy 3 de enero arriba a sus ochenta y tres años, ha sido protagonista de un sinfín de circunstancias fantásticas que al contarlas, de tan complejas y prolijas, fotografían el país y el mundo. Una vez convertido en personaje por la ocurrencia de José Ignacio Cabrujas, cuando un catirón y bigotón Yanis Chimaras (en mala hora, de manera prematura y vil, sacado de la escena de este mundo) lo interpretó en una teleserie de empaque histórico.
Corte.
Una curiara lleva a su madre embarazada y a punto de dar a luz, de El Batey a Maracaibo. Casi pare en medio del Lago. Su madre es una médico polaca que ha venido a Venezuela para empezar una vida sin guerras y dispuesta a colaborar con su sabiduría. Tendrá tres hijos: Teodoro y los gemelos Mirko y Luben. La cámara, a continuación, podría hacer  un vuelo rasante por la infancia del único catire en ese paisaje tropical, habitado por niños muy pobres, luego un paneo por la Escuela Experimental Venezuela, frente a la Plaza Morelos de Caracas, donde un chiquillo de sexto grado funge como presidente electo de la institución, según las normas inusuales del colegio. [Pocas veces, por cierto, el líder será visto sin bigotes]. Y luego podría enfocar a un mozalbete de 14 de espaldas, pegando pancartas a favor de la revolución en un muro. En la siguiente toma es llevado preso. Comienza temprano el jaleo. La política será su modo de vida y él un pez en esas aguas poco dulces. Sus discursos comenzarán a ser legendarios. Será presidente del Centro de Estudiantes en la Universidad Central de Venezuela, donde cursará dos años de Medicina, pero la política lo conmina con la fuerza de un imán y decidirá pasarse a Economía, donde se graduará cum laude en 1960. ¡Ay, los sesenta!
Corte.
Nadie se mueve de sus asientos: la película entra en honduras. Teodoro Petkoff tiene la certeza de que la lucha armada es la solución y se suma al movimiento guerrillero. No será lo tanto sino lo seguido. Acusado injustamente del ataque sangriento al tren de El Encanto (muchos años después, frente a los rieles de la muerte, Luis Correa diría por fin que fue él), fue preso por sedicioso. Dos veces lo arrestan y dos veces se escapa.
Toma equis: El increíble escape del Hospital Militar. Mítico. No es leyenda urbana. Una escena de suspenso que podría sumar varios minutos de un plano secuencia. Comienza cuando bebe sangre de vaca que le consigue Rómulo Valero y (a buen resguardo) le ha llevado Beatriz Rivera, la segunda pareja en su enjundiosa biografía romántica. Su talente intenso, inquieto, pasional lo vinculará con las varias mujeres maravillosas que amó y lo amaron. Volvamos a la toma: una vez que se provoca el vómito, hace ver a sus cancerberos que está gravísimo. Finge dolor y está junto a un charco de líquido rojo. Se le ha reventado una úlcera, dicen. De emergencia y bien custodiado es llevado a la institución donde será auscultado por los médicos. El plan está redondo y fraguado. Un vez acostado en la cama donde reposa mientras comienza la serie de urgentes exámenes, con un par de cómplices que han convenido en espantar a mirones indeseados y con más sábanas en su habitación que cualquier otro paciente, hará un atado que amarrará a la ventana de la que se descolgará no sin antes ser visto por un paciente en un piso intermedio. Años después le dirá:Fui yo quien te vio descender. Me pediste que no dijera nada y eso hice. Agarrado con fuerza pondría un dedo en su boca para indicarle al posible soplón que hiciera chito. Tuvo éxito. Descendió hasta planta baja y, sin levantar sospechas frente a los vigilantes, franquearía la puerta vestido con ropas de calle. Por la puerta grande saldría con su historia.
Corte.
Toma ye: La fuga del Cuartel San Carlos. Teodoro Petkoff con los compañeros de celda, Pompeyo Márquez entre ellos, atraviesan un boquete cavado desde afuera por el cual apenas cabrán agachados. Desde ahí, como topos, irán sigilosamente y sin cesar por un túnel subterráneo cuya salida está en la panadería de un cómplice vecino del cuartel, quien los ha aguardado durante meses, mientras el lector incansable que en la cárcel tenía La montaña mágica de Thomas Mann seguía el plan de Antonio José “Caraquita” Urbina con mucho cuidado, sin intenciones de levantar sospecha, poco a poco. Por fin se escapa y se va a Bulgaria, no por mucho tiempo, claro. (Años después se someterá a una artroscopia por lesiones en sus rodillas. Lesiones eternas).
Corte.
Luego tomaría a pies juntillas la pacificación con la que hace migas en el primer gobierno de Rafael Caldera (en el segundo será su ministro de Cordiplán). Mantendrían una insospechada buena relación siempre, dispuestos a olvidarse de “Roberto” y de “Teódulo Perdomo”, sus apodos de guerra. Salta del hombrillo de la historia para ubicarse de una vez y para siempre del lado del debate político franco, cuyo ejercicio hará con vigor como diputado, como líder innegable, como fundador del Movimiento Al Socialismo, el MAS, partido de color naranja que nace en 1971 con el objetivo de promover la justicia social en libertad, sin exclusión ni dicotomías, y al que recalan los creadores, autores e intelectuales más luminosos de la izquierda moderada y democrática, gente de avanzada de entonces: Pedro León Zapata, Jacobo Borges, José Ignacio Cabrujas, Luis Bayardo Sardi, Manuel Caballero. Esos serían algunos de los nombres de la nómina de marquesina. Salía del doloroso pasado dando un portazo que resonaría en medio planeta.
Corte.
Su libro Checoslovaquia, socialismo como problema no sólo le garantiza la expulsión del Partido Comunista de Venezuela: todos los jerarcas del politburó soviético y alrededores le hacen la cruz. Su pregunta sería más que incómoda “¿Cómo criticar que Estados Unidos invada si la URSS hace lo mismo, controla, subyuga, mata?”.
“Conversaba una vez sobre la libertad en los regímenes totalitarios con Alejo Carpentier. Y sería una vez y ya, porque él resumió su fe dogmática así: lo que propone Fidel Castro hay que darle curso. Él no se equivoca. No había nada más que añadir”.
Corte.
Vital, intenso, fajado, democrático y accesible a niveles conmovedores, pese al vozarrón intimidante y la gestualidad sin ternuras que tuercen con terquedad la imagen hacia el extremo donde no está. Un close up debería registrar esta paradoja: su discurso apasionado, inteligentemente perspicaz y sin ambages, sin concesiones y sin perderle pista. En toma cerrada, aguarda cuando la ironía derive en sonrisa. En ese momento se asomará una insospechada calidez. Casi parecerá tímido. Si estalla en carcajadas (“homéricas”, según la periodista Luisa Barroso, quien trabajó con él en Cordiplán y es su seguidora “desde que tengo uso de razón”), el serio, el contumaz, el rotundo Teodoro Petkoff, increíblemente sensato, parecerá entonces el hombre más divertido del mundo.
“Venezuela se perdió al mejor presidente”, diría Dalita Navarro y con ella un gentío del país y del exterior sobre quien fuera dos veces candidato presidencial y siempre fue un gurú a consultar. Visionario hombre de ideas, considerado en 2012 por la revista Foreign Policy como uno de los cien hombres más influyentes del mundo, fundaría un periódico a su imagen y semejanza con un lema que es suyo: Tal Cual, claro y raspao. Con editoriales de su puño y letra en la portada (algo nunca visto) y todo el diario escrito con fundamento, con apego a la ética, con audacia, con gracia y con humor, en tono francamente crítico.
Ahora mismo no sale a la calle. El periódico que nació cuando comenzó el chavismo está sin papel. Volverá a ser impreso de nuevo a finales de enero, quizás, cuando se calcula que el gobierno vuelva, discrecionalidad mediante, a permitir que el medio dé los pasos que son ahora condena para conseguir los cupos para importar. En tiempos de confiscación de libertades, la de expresión exhibe una espada de Damocles grotesca, enorme, descarada, que suspenden los mandamases que también lo enjuician.
Por un artículo suscrito por un colaborador, Teodoro Petkoff ha tenido que ir cada semana a presentarse ante los tribunales de un sistema judicial simbiótico y comparecer como delincuente para dar fe de que “no ha huido de la justicia”. Esto lo ha puesto enfermo. No es para menos: el imbatible acusa recibo al cabo de diez demandas y toda la saña. Circunstancia que, por supuesto, ha tenido eco fuera de las fronteras y en el patio ha convocado alianzas, apoyos y solidaridades. En un país donde 34 emisoras de radio fueron compradas (la fagocitosis de la llamada hegemonía comunicacional) y los canales de televisión están en la lupa, la prensa tiene los colmillos de la voracidad totalitaria encima de la letra.
Padre de siete hijos, abuelo de trece nietos y figura de culto. Políglota (habla seis idiomas), conversador que asombra, informado y convenientemente conciliador. Profundo y sencillo. Autor de una decena de libros de cabecera. Fanático de las rancheras, profesor universitario, referencia para adoradores y adversarios, amigo leal, capaz de realizar en persona la gestión más menuda a favor de un ser querido. En su lista de teléfonos han estado poetas, presidentes, diplomáticos, creadores, empresarios. Hombre de carácter, raciocinio y emocionalidad mediante, requeriría de una cámara de amplio lente para rastrear en una sola toma la cantidad de hombres dispuestos a certificar que lo admiran. Ni se diga de mujeres: recibiría con profusión de rockstar infinidad de cartas de novias que hasta hace nada le alentarían a ser y, por favor, a que no las olvide.

PRODAVINCI

Volver al periodismo con García Márquez y Teodoro Petkoff; por Marcelino Bisbal

Por Marcelino Bisbal | 23 de abril, 2015
Volver al periodismo con García Márquez y Teodoro Petkoff; por Marcelino Bisbal 640
1.
La pregunta se hace imprescindible: ¿cuál es la distancia entre el periodismo, la literatura y la política? Como diría el periodista-escritor colombiano Plinio Apuleyo Mendoza, todo género periodístico bien trabajado, pensado y escrito con rigor puede resultar una estupenda pieza literaria. Pero todo texto periodístico, en cualquiera de sus géneros, cumplirá siempre un objetivo político, tendrá una función política. Esto significa que el periodismo, al igual que la pieza literaria, así como la acción política, se deben a la polis; es decir, son parte de la esfera pública. Así, tanto el periodista, como el escritor y el político tienen una singular inserción en esa esfera pública.
Entonces, la función del periodismo, convertido en literatura y en expresión política, es tener la capacidad de hacer visible a la sociedad lo que acontece en ella. De tal forma que el periodismo, e incluso la literatura son los mejores espacios para representar a la sociedad misma en sus más variadas dimensiones que van desde lo social hasta la político. Tanto el periodista como el escritor tienen una gran capacidad para construir y definir la realidad. ¿Y el político? ¿Acaso no tiene la misma disposición? A veces los hilos se confunden, que es lo mismo que decir que los roles del periodista, del escritor y del político se entremezclan.
2.
Hace ya un año que Gabriel García Márquez falleció. Un 17 de abril de 2014. Hoy lo recordamos no como el escritor que fue y que recibió el Nobel. Lo recordamos como el periodista que cambió el rumbo del hacer periodístico de su momento, al menos en nuestra latitud latinoamericana. Ante un periodismo chato y sin gracia, irrumpió con García Márquez un periodismo que se parecía más al relato. Hay muestras de ello. Ahí está Crónica de una muerte anunciada (1981) que es una aproximación al periodismo y la novela policíaca; es decir, es periodismo y literatura, ambas cosas. Lo mismo ocurre con Noticia de un secuestro (1996)Uno de sus críticos –Alvaro Salvador– llegó a escribir que estos dos libros “abordan el problema, no desde la ficción o la construcción simbólica de metáforas alusivas, sino desde la sequedad de la reconstrucción fidedigna de hechos reales dramáticos y la caracterización fría y precisa de los personajes reales que los protagonizaran”.
El periodista que fue García Márquez en sus comienzos, ya fuera en la ciudad de Barranquilla, o en Cartagena, o en Bogotá, o en Caracas en la revista Momento, hace gala de lo que dijimos al comienzo. El periodista se apodera de la realidad para informarla, convirtiéndola en noticia. La virtud del escritor colombiano fue expresarnos la realidad más cruel a través de la narrativa, que sin abandonar el buen periodismo, transforma esa realidad en una pieza literaria sabrosa de leer. El escritor Leonardo Padura lo expresa muy bien al decirnos que en la pieza literaria que parte de una realidad noticiosa hay “un trasvase de recursos narrativos en el texto periodístico con el objetivo de conseguir una mayor identificación con el lector (…) y, sobre todo, una calidad de escritura más cercana a lo literario que a lo habitualmente periodístico”. No hay más que releer los cuatro volúmenes de la Obra periodística de Gabriel García Márquez (prólogo y recopilación de Tacques Gilard. Editorial Oveja Negra, 1981) para precisar y apreciar en vivo y directo, desde la escritura garciamarquina, cómo el trabajo periodístico se valida con la literatura haciendo que la expresión periodística sea perdurable en el tiempo, que no se agote como se agota la noticia para dar paso a otra noticia y otra más.
Sirva esta nota para recordar al periodista y al escritor, confundiéndose en ambos oficios, que fue Gabriel García Márquez. Lo dijo y lo hemos repetido muchas veces: el periodismo es el mejor oficio del mundo. Pero también escribió que “el periodismo es una pasión insaciable que solo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad. Nadie que no lo haya padecido puede imaginarse esa servidumbre que se alimenta de las imprevisiones de la vida. Nadie que no lo haya vivido puede concebir siquiera lo que es el pálpito sobrenatural de la noticia, el orgasmo de la primicia, la demolición moral del fracaso. Nadie que no haya nacido para eso y esté dispuesto a morir podría persistir en un oficio tan incomprensible y voraz, cuya obra se acaba después de cada noticia, como si fuera para siempre, y no concede un instante de paz mientras no vuelva a empezar con más ardor que nunca en el minuto siguiente”. Con razón García Márquez fundó hace ya veinte años la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano con la idea de formar a los jóvenes periodistas de América Latina.
3.
Vengamos ahora a nuestro entorno. El 16 de abril al político que es Teodoro Petkoff se le concede el Premio Ortega y Gasset otorgado por el diario El País de España. Se trata de un reconocimiento al trabajo periodístico de Petkoff, y el veredicto fue unánime y preciso. Define la personalidad del que fuera primero líder estudiantil en la UCV, luego guerrillero, fundador de un partido político, ministro de Planificación y hoy periodista en la aventura que significa, en la Venezuela del presente, llevar adelante un diario de agenda política exclusivamente.
Para Teodoro, TalCual ha sido la manera de convertir su vocación política en quehacer periodístico. Si en el periodismo se milita como se milita en la política, ambas cosas están presentes en Teodoro Petkoff. Pero también ambas cosas pueden ser lo mismo o complementarse: militancia en el pensamiento, en la acción política, en el interpretar la realidad desde la información y la opinión periodística.
A lo largo de todo este tiempo, desde que apareció TalCual, ahora en su versión digital no por capricho de su director, sino por la voluntad autócrata del régimen, su mirada periodística se ha convertido en lectura y repaso obligado para situar en su verdadera dimensión los hechos políticos que se suceden todos los días. Para tener una perspectiva analítica y periodística del des-orden que reina en el país. Una mirada periodística que sirva para orientar todo análisis de la realidad que nos toca vivir.
Desde aquel titular en el desaparecido El Mundo, donde Teodoro inició su carrera periodística, “¿Qué vaina es esta?” referido a un escandaloso aumento de sueldo a los militares; o aquel otro con el que Petkoff denunciaba la mediatización que está sufriendo la libertad de expresión por parte del Gobierno: “El asedio”; o el que saludaba a Hugo Chávez con la aparición de la primera edición de TalCual: “¡Hola Hugo!”… descubrimos un periodismo que hace gala con lo que reza su lema de presentación: “claro y raspao”. Hablarle con claridad al país, siempre con un sentido ético.
Para Teodoro Petkoff no hay duda que la información es un bien público. Como bien público no puede eludir el debate sobre la democracia, el interés común, la justicia, la ciudadanía, el respeto por las ideas, la corrupción, el compromiso con las libertades y la pluralidad… y todo eso es lo que le ha valido a Teodoro y a TalCual este bien merecido reconocimiento.
Frente a este des-orden que se hace patente todos los días desde el poder y desde las palabras del régimen, recordamos a Teodoro Petkoff por su presencia viva que nos dice que seguirá dando la pelea. Más claro y raspao no se puede expresar.
Marcelino Bisbal