jueves, 14 de abril de 2016

La Izquierda Fracasada.

Una Izquierda que traiciona los derechos humanos

Por: Leonardo Montilla
La noción de derechos humanos se corresponde con la afirmación de la dignidad de la persona frente al Estado. El poder público debe ejercerse al servicio del ser humano: no puede ser empleado lícitamente para ofender atributos inherentes a la persona y debe ser vehículo para que ella pueda vivir en sociedad en condiciones cónsonas con la misma dignidad que le es consustancial.
La sociedad contemporánea reconoce que todo ser humano, por el hecho de serlo, tiene derechos frente al Estado, derechos que este, o bien tiene el deber de respetar y garantizar o bien está llamado a organizar su acción a fin de satisfacer su plena realización. Estos derechos, atributos de toda persona e inherentes a su dignidad, que el Estado está en el deber de respetar, garantizar o satisfacer son los que hoy conocemos como derechos humanos.
En esta noción general, que sirve como primera aproximación al tema, pueden verse dos notas o extremos, cuyo examen un poco más detenido ayudará a precisar el concepto. En primer lugar, se trata de derechos inherentes a la persona humana; en segundo lugar, son derechos que se afirman frente al poder público.
Una de las características resaltantes del mundo contemporáneo es el reconocimiento de que todo ser humano, por el hecho de serlo, es titular de derechos fundamentales que la sociedad no puede arrebatarle lícitamente. Estos derechos no dependen de su reconocimiento por el Estado ni son concesiones suyas; tampoco dependen de la nacionalidad de la persona ni de la cultura a la cual pertenezca. Son derechos universales que corresponden a todo habitante de la tierra. La expresión más notoria de esta gran conquista es el artículo 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
En el caso de Venezuela la defensa y vigencia de los derechos humanos siempre estuvo vinculada a las luchas por la reivindicación humana, al planteamiento de la superación de las limitaciones que el Estado opresor mantenía sobre dichos derechos. Actualmente el fracaso de la izquierda borbónica en combinación con sus socios militares-cívicos que en mala hora gobiernan la patria, ejercen su gestión desde la violación permanente a los avances que en el cumplimiento y resguardo de derechos fundamentales existen en el mundo. La utilización de las instancias del poder público, tipo sala constitucional del TSJ como expresión de un deseo irresponsable de mantenerse en el poder es una muestra del irrespeto al venezolano que esta elite tiene en la actualidad. La violación a la constitución y a lo que expresa la norma es una traición más de la izquierda fracasada.
@LeoMontilla
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