lunes, 9 de mayo de 2016

A Esto nos trajo el peor Gobierno y el peor presidente


A esto nos trajo el peor gobierno y el peor presidente

Por: Leonardo Montilla
El país continua hacia el caos total, el gobierno, o mejor dicho la elite militar cívico que ha colocado a la nación  en la punta del precipicio, presa hoy del miedo, ante el evidente rechazo popular expresado en la primera fase del proceso refrendario, están como diría un adagio popular ”a punta de brinquito”
Nicolás Maduro, quien tiene la responsabilidad  en la peor crisis económica, política, social y moral que la República recuerde, luce solitario, débil, sin mayor apoyo que aquel que genera el clientelismo gubernamental; en el escuálido acto del primero de Mayo donde anuncio más inflación, no asistieron ni la mitad de la dirección política del Psuv, no estaban ni la mayoría de los ministros; el barco se queda solo.
Distintos sondeos de opinión pública muestra que 90% de la población considera que la situación del país es negativa y que la popularidad de Maduro, heredero político de Hugo Chávez cayó a su nivel más bajo mientras que Hinterlaces, una encuestadora considerada afín al actual gobierno, afirma que la población continua distanciándose del proyecto bolivarero.
Existe una absoluta correlación entre la percepción de crisis económica y la caída en la popularidad de Maduro, no solo por lo que ha hecho, sino por lo que no ha hecho, resolver la escasez y la inflación, la cual es peor cada día y por lo que ha dicho que va a hacer y no hace, ya es hasta un chiste popular, “anuncio, lo que dije que anunciaría en el anuncio”. La figura del presidente no genera a los venezolanos, sobre todo a quienes aún continúan a su lado, expectativas de atender y/o resolver el drama social que vive Venezuela.
Mientras eso ocurre, en la medida que avanzan los días la dura realidad de la sobrevivencia hace cada vez más difícil el desarrollo de un país que lucía como inmensamente adecuado para los grandes desarrollos, inversión y avance en los niveles de calidad de vida de sus ciudadanos. Aunque no existen cifras oficiales actuales, el deterioro de la calidad de vida es total; todo cuesta más que ayer, en supermercados  y en abastos los estantes están  vacíos, amen de la tortura que significa la crisis del sector eléctrico cuya causa principal son los niños de la corrupción, el ambiente se enrarece minuto a minuto. Unido a esto la inseguridad gana terreno.
En el estado Trujillo al igual que en los demás estados, la situación de inseguridad ciudadana es duramente dramática, Valera y las demás ciudades y pueblos de la región lucen abatidos por la sensación de intranquilidad, robos en busetas, asaltos en moto, arrebatos, asesinatos, zonas tomadas por el hampa, robos de carros, extorsión, policías cómplices son el pan nuestro de cada día.  Mientras las políticas oficiales que por competencia constitucional les otorga la norma de resguardo y tranquilidad para con la población no aparecen, no existe o sencillamente no las cumplen en esa anomia en la que se encuentra el gobierno regional y la mayoría de las instituciones del poder público trujillano.
Echemos un vistazo a las paradas o a las calles de nuestras ciudades a golpe de 4, 5 o 6 de la tarde, para que veamos el acto de desespero de la comunidad, de nuestros vecinos, de nosotros mismos de retornar de la manera que sea al hogar, sintamos como padres  angustia cuando los hijos están en la calle bien sea trabajando o estudiando, o simplemente escuchemos la diaria y continua historia nuestra o de alguien amigo de cómo nos roban nuestros bienes y nos amenazan la vida. A esto nos trajo el peor gobierno y el peor presidente que hemos tenido en la historia republicano, revocarlo más que una necesidad institucional y constitucional es una urgencia para preservar la existencia.
@LeoMontilla
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