jueves, 3 de marzo de 2016


La Vergüenza

Por: Leonardo Montilla
Al momento de escribir nuestras notas semanales y cumplir con la oportunidad que el Diario de los Andes nos otorga en materia de espacio impreso, nos topamos con ese bloqueo que a veces sentimos los seres humanos, ante los efectos nocivos que decisiones  aberrantes, carentes de toda naturaleza doctrinaria en materia constitucional, toma el TSJ para resguardar un régimen político carente de afecto popular y caracterizado por la mayor incompetencia administrativa y de gestión que recuerde la historia republicana en Venezuela.
Realmente el termino vergüenza, es mínimo ante la destrucción del cuerpo institucional que el comportamiento de los Magistrados de ese llamado “TSJ”, tienen para el país y para la posibilidad que los venezolanos salgamos  pacíficamente de esta crisis de gobernabilidad a que nos ha llevado la equivocada visión del gobierno militar cívico de Nicolás Maduro. Los tiempos de la decadencia tienen magistrados para la decadencia;  esa instancia del poder público Venezolano es tan o igual de culpable en la crisis Humanitaria que padece la nación.
Cuando digo vergüenza, o expreso vergüenza, es por el sentimiento de indignación que existe en el mundo ciudadano ante, los hechos de abuso, violación constitucional, violación al Estado de Derecho que el TSJ, rompiendo con el principio doctrinal en Derecho y Estado de la separación de poderes, no hace otras cosa que ser la oficina legal del deteriorado gobierno que hunde la patria en la desolación. Vergüenza, que proviene del latín verecund?a, es la turbación del ánimo que se produce por una falta cometida o por alguna acción humillante y deshonrosa, ya sea propia o ajena.
Esa actitud deshonrosa, actuante además, como instrumento desconocer de la soberanía popular, es la muestra mas palpable de la condición antidemocrática del proyecto político conocido como socialismo del siglo XXI, el fracaso expresado se ve y se siente en el devenir diario, en las calles llenas de angustia, escasez, hambre, falta de oportunidades, inseguridad, sufrimiento y exclusión, un régimen violador de los elementales derechos humanos, un régimen únicamente sostenido por una casta militar y por decisiones como esta que generan una vergüenza que indigna, pero que a la vez nos moraliza para continuar luchando contra quienes valiéndose de lo que sea, pretenden imponer la sociedad del miedo.
@LeoMontilla
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