jueves, 9 de junio de 2016

Escritos y Opiniones


Referéndum vs violencia

Por: Leonardo Montilla
La política es ciencia y arte de lo posible, “es la búsqueda de los modos de hacer posible aquello que es necesario”. Esta premisa, casi doctrinal, nos señala la vital necesidad de que las comunidades asuman e interioricen  la búsqueda  de  un sistema político justo, de equidad, democracia y justicia social. Para tal hecho está planteada la conquista de un modelo de desarrollo sustentable que coloque al ser humano como eje central, es decir,  concretarse una propuesta que deje atrás el discurso del odio, la demagogia, el revanchismo y el cálculo electoral  centralista. Eso es una prioridad puntual.
De igual manera, el comportamiento populista y corrupto que en estos tiempos de la llamada revolución fracasada ha utilizado el discurso de la reivindicación social y la equidad para atropellar y ahogar las conquistas democráticas de los venezolanos, en general, y de los trujillanos, en particular, hay que desestimarlo como forma de gestión pública. Su accionar, bien sea con el superado calificativo de izquierda, o el de derecha, solo ha servido para mentir y engañar a quienes buscan mejores destinos en la calidad de vida. La actual situación de crisis económica, de inseguridad personal e incapacidad del alto gobierno militar-cívico lo demuestra.
La situación cada vez se hace más difícil. Actos de explosiva violencia se están generando a lo largo del país, identificados con el calificativo de “Tenemos Hambre”; hechos cuya respuesta del gobierno en su alta incapacidad ha sido la represión oficial y la vinculación con los llamados colectivos, que buscan amedrentar y confrontar con quienes cansados del drama del desabastecimiento claman por soluciones.
Voceros gubernamentales rehúyen la discusión del drama del país. Su fracaso es total. La revolución chavista ha colocado al país ante un abismo de incalculables consecuencias. Una revolución donde la exclusión, la corrupción militar-cívico, la inseguridad, el hambre y la miseria son sus logros más emblemáticos, debe ser la vergüenza de lo que una vez en la historia de la humanidad constituyó un pensamiento para el bienestar colectivo.
El deterioro de la vida social del país tiene ahí precisamente su razón de ser. La ilegitimidad del presidente actual, así como del régimen ideológico seudo-militar-comunista que han pretendido vender, ha llevado a la destrucción de todo el Estado venezolano, que ve hundidos en la decadencia sus instituciones, su territorio y la población, con un alto desprestigio internacional.
Una elite militar-cívico que utilizando la simbología de la reivindicación social y popular ha colocado al pueblo en la escalera ascendente del sufrimiento y el padecimiento con una total pérdida del contexto de bienestar y desarrollo individual y colectivo; mientras las élites y sus allegados disfrutan los mayores privilegios de los negocios hechos al tenor de los dineros públicos. La inmoralidad de este régimen presidido por Maduro no tiene comparación alguna con los dramas que se tenían en el pasado.
Lo ocurrido en Valera el pasado martes es parte de este drama de ingobernabilidad que se expresa en el país: violencia, delincuencia, y hamponato descarado que se aprovecha del sufrimiento ciudadano. A esto se le agrega la inercia oficial, la mirada silente de un gobierno y de un régimen fracasados. Los venezolanos merecemos otra cosa, otro gobierno, otros caminos. El referéndum revocatorio es la alternativa.
@LeoMontilla
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