viernes, 3 de mayo de 2013

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Viernes 03 de Mayo de 2013
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TalCual


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Fascismo



MARIANELA LAFUENTE



n 1922, el rey de Italia le entrega el poder a Mussolini, "el Duce", el paradigma del caudillo fascista. Desde entonces, el fascismo se propaga y multiplica. Y la palabra adquiere diversos significados, casi todos asociados con totalitarismos y dictaduras. 

Lo cierto es que el fascismo no tiene una ideología definida. Se asocia con movimientos nacionalistas, románticos, con una iconografía patriótica que los fanáticos adoptan cual religión. Se encarna en la figura de un caudillo, generalmente militar, que utiliza la propaganda y la represión para instaurar el culto a su persona, como salvador del pueblo. Umberto Eco habla del "fascismo eterno", cuyas características "se contradicen mutuamente y son típicas de otras formas de despotismo y fanatismo, pero basta que una de ellas esté presente para hacer coagular una nebulosa fascista".

Hoy en Venezuela, todo el mundo acusa al otro de fascista. Con la particularidad de que nadie se reconoce como tal. Es un insulto, un término peyorativo. Y cada quien lo usa como quiere para descalificar al adversario: un fascista es racista, intolerante, violento, irracional, autoritario y desprecia al que no es su aliado, sin que sea necesario definir muy bien la ideología que los agrupa.

El fascismo tiene un origen trágico: surge del resentimiento y la frustración en sociedades fracturadas. Y se instala como una nebulosa de miedo y odio sobre los pueblos.

En Nocturno de Chile, una novela de Roberto Bolaños (1953-2003), el fascismo se despliega como un sueño, como si no ocurriera nada, como un enigma angustiante que no se entiende. Ya desde el epígrafe (una frase de Chesterton: "Quítese la peluca"), el texto nos sumerge en una atmósfera de personajes dobles, identidades confusas, disimulación, mentira, sospecha, miedo: la nebulosa fascista de Chile. El protagonista es un sacerdote del Opus Dei y crítico literario ("Ibacache"es su pseudónimo, una de sus pelucas). Dos hombres, Odeim y Oido (lea los nombres al revés), le asignan extrañas misiones. Así, recorre Europa para investigar sobre las últimas técnicas de restauración: los curas crían halcones para matar palomas; sus excrementos son la causa del deterioro de las iglesias (el lector piensa en la Operación Cóndor).

Cumpliendo otro encargo, da clases de marxismo a Pinochet, con textos de Marta Harnecker. También asiste a veladas literarias, con música y vino, sin sospechar que en los sótanos de la casa, están torturando gente.

En Venezuela ha muerto el caudillo. Y la nube de miedo y odio ha quedado sobre el país. Muchos no creen en el fascismo. Tal vez con una cita de Ibacache podamos pensarlo como otro "accidente metafísico" en nuestra historia: "Hoy gobierna un socialista y vivimos exactamente igual. Los comunistas (que viven como si el Muro no hubiera caído), los demócrata-cristianos, los socialistas, la derecha y los militares. O al revés. ¡Lo puedo decir al revés! ¡El orden de los factores no altera el producto! ¡Ningún problema! ¡Sólo un poco de fiebre! ¡Sólo tres actos de locura! ¡Sólo un brote psicótico excesivamente prolongado!"

 


  Otra

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