viernes, 22 de abril de 2016

El Peor Gobierno de Venezuela


El peor Gobierno de la Historia en Venezuela

Por: Leonardo Montilla
(A propósito de unos diálogos, homenaje para algunos amigos de la izquierda fracasada)   
                                                                      
No hay Venezolano en este momento, sea de uno u otro bando, este ubicado donde esté ubicado, en cualquier extremo o en el medio de la polarización existente que no exprese esta frase, este definitivamente es “el peor gobierno que la historia republicana de la patria de Bolívar  haya conocido”.
El deterioro de la vida social del país tiene ahí precisamente su razón de ser; la ilegitimidad del presidente actual así como del régimen ideológico seudomilitar comunista que han pretendido vender, ha llevado a la destrucción de todo el Estado Venezolano que ve hundido en la decadencia sus instituciones, su territorio, la población y el alto desprestigio internacional.
Una elite militar cívico que utilizando la simbología de la reivindicación social y popular ha colocado al pueblo en la escalera ascenderte del sufrimiento y el padecimiento con una total perdida del contexto de bienestar y desarrollo individual y colectivo; mientras las elites y sus allegados disfrutan los mayores privilegios de los negocios hechos al tenor de los dineros públicos. La inmoralidad de este régimen presidido por Maduro no tiene comparación alguna con los dramas que se tenían en el pasado. Pobreza, exclusión, violencia, inseguridad ciudadana, incertidumbre, corrupción, deslegitimación de las instituciones, pérdida de valores, escasez, hambre, miseria, desempleo, mala educación, robos, asaltos, narcotráfico, frustración, odio, perdida de la calidad de vida, destrucción del aparato productivo, falta de comida, colapso  servicios públicos donde unos vivianes se robaron los dineros del mantenimiento y actualización de los servicios de distribución de energía eléctrica, es el balance del fracaso socialismo del siglo 21 y de una izquierda borbónica que se alió a lo peor del componente socio institucional para satisfacer su sed de poder a costa de la destrucción del país. Llevándose por delante, inclusive, hasta las buenas intenciones, si alguna vez las tuvo, de justicia social del fallecido y ya casi olvidado Hugo Chávez.
Existen algunos amigos, ex compañeros de militancia de esa izquierda fracasada y algunos que desde otras latitudes del pensamiento sucumbieron a este circo, que todavía defienden esta tragedia llamada pretensiosamente “Revolución Bolivariana”. Ahora a estas alturas, yo me pregunto, ¿qué será lo que defienden? La corrupción de algunos militares que en su condición de mando, porque los militares no saben gobernar, saben es mandar y una cosa es mandar y otra es gobernar, supuestamente tienen en todos los organismos e instituciones, desprestigiando y acabando con una de las más históricas y nobles fortalezas del Estado Venezolano como es su fuerza armada, o defenderán los negocitos que con la comida hacen los vivianes de turno; o defenderán el padecimiento de todos los estratos sociales en la búsqueda intensiva de comida, o el llanto de las madres por ver morir los hijos en manos de la violencia, o mejor dicho será que defienden la falta de medicinas para todo aquel que sufre así sea de una simple gripe, o la crisis hospitalaria, la falta de empleo, la exclusión, el abuso, ¿yo me pregunto será eso lo que se plantean como cambio social’? Este mis amigos es el peor gobierno que hemos tenido. Como decía Jorge Eliecer Gaitán, frase propia para este momento “Cercano está el momento en que veremos si el pueblo manda, si el pueblo ordena, si el pueblo es el pueblo y no una multitud anónima de siervos.”
@LeoMontilla
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HA-ASH - Qué hago Yo?

jueves, 14 de abril de 2016

La Izquierda Fracasada.

Una Izquierda que traiciona los derechos humanos

Por: Leonardo Montilla
La noción de derechos humanos se corresponde con la afirmación de la dignidad de la persona frente al Estado. El poder público debe ejercerse al servicio del ser humano: no puede ser empleado lícitamente para ofender atributos inherentes a la persona y debe ser vehículo para que ella pueda vivir en sociedad en condiciones cónsonas con la misma dignidad que le es consustancial.
La sociedad contemporánea reconoce que todo ser humano, por el hecho de serlo, tiene derechos frente al Estado, derechos que este, o bien tiene el deber de respetar y garantizar o bien está llamado a organizar su acción a fin de satisfacer su plena realización. Estos derechos, atributos de toda persona e inherentes a su dignidad, que el Estado está en el deber de respetar, garantizar o satisfacer son los que hoy conocemos como derechos humanos.
En esta noción general, que sirve como primera aproximación al tema, pueden verse dos notas o extremos, cuyo examen un poco más detenido ayudará a precisar el concepto. En primer lugar, se trata de derechos inherentes a la persona humana; en segundo lugar, son derechos que se afirman frente al poder público.
Una de las características resaltantes del mundo contemporáneo es el reconocimiento de que todo ser humano, por el hecho de serlo, es titular de derechos fundamentales que la sociedad no puede arrebatarle lícitamente. Estos derechos no dependen de su reconocimiento por el Estado ni son concesiones suyas; tampoco dependen de la nacionalidad de la persona ni de la cultura a la cual pertenezca. Son derechos universales que corresponden a todo habitante de la tierra. La expresión más notoria de esta gran conquista es el artículo 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
En el caso de Venezuela la defensa y vigencia de los derechos humanos siempre estuvo vinculada a las luchas por la reivindicación humana, al planteamiento de la superación de las limitaciones que el Estado opresor mantenía sobre dichos derechos. Actualmente el fracaso de la izquierda borbónica en combinación con sus socios militares-cívicos que en mala hora gobiernan la patria, ejercen su gestión desde la violación permanente a los avances que en el cumplimiento y resguardo de derechos fundamentales existen en el mundo. La utilización de las instancias del poder público, tipo sala constitucional del TSJ como expresión de un deseo irresponsable de mantenerse en el poder es una muestra del irrespeto al venezolano que esta elite tiene en la actualidad. La violación a la constitución y a lo que expresa la norma es una traición más de la izquierda fracasada.
@LeoMontilla
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domingo, 10 de abril de 2016

Antonio Vale

Estoy convencido: hay muertos que no mueren porque hay algunos vivos que no los dejan morir. Está como ejemplo el libro de Eduardo Galeano Las venas abiertas de Amériva Latina, una vieja reliquia que el propio escritor uruguayo, un poco antes de morir, decidió echarla literalmente a la basura. Pero todavía hay quien insiste en que el famoso texto es lo mejor para orientarse en los caminos turbulentos de América Latina. Para ellos y sus inocentes víctimas es el refrito que publicamos hoy:

SE CERRARON LAS VENAS ABIERTAS


UNO DE LOS LIBROS MAS VENDIDOS ENTRE LA IZQUIERDA LATINOAMERICANA

AUTOR: EDUARDO GALEANO
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     Fin de mundo, se cerraron las venas abiertas de América Latina. Su propio autor las envió con una gran naturalidad al cesto de la basura. No es cualquier cosa lo que ha ocurrido. Desde 1971, al influjo de las dictaduras y las guerrillas latinoamericanas, el panfleto político más exitoso del Continente ha sobrevivido como un catecismo laico: anda y desanda de mano en mano (de sobaco en sobaco ironizan algunos de sus críticos) como si se tratara de las verdades últimas de la Historia. No en vano algunos autores lo han caracterizado como la Biblia Latinoamericana. Un portento, pues, tenido como reflejo fiel de nuestro pasado continental, abrumado por esa prosa juvenil que empalaga y que a menudo nos convence prematuramente, pero que después, ya entrados los años y las lecturas menos convencionales, descubrimos que se trata de una verdadera estafa. Que nuestros males recaen sobre la responsabilidad de los otros y no de nosotros mismos, siempre bajo el principio antiguo del yo no fui, es la singularísima propuesta del escritor uruguayo. Sí. Se trata de la vieja y recurrente "teoría de la dependencia" que tanto daño le ha hecho a buena parte de nuestros pensadores y políticos, aunque en este caso en pastillas, ofrecida a los más incautos destinatarios del lado de acá del charco: los jóvenes latinoamericanos. Los medios de difusión se han multiplicado con el tiempo y las huellas del libro alcanzan expresiones concomitantes: un nuevo prólogo de Isabel Allende a partir de 1997 o las numerosas alusiones a la obra que cristalizan en bandas de rock de las más diversas proveniencias, o el gesto de Hugo Chávez en la V Cumbre de las Américas, esa curiosa y civilizada forma de abordar a Obama sin insultarlo y que produjo de inmediato una alza descomunal en las ventas del libro. (Se lo regaló en un amistoso acto de diplomacia, como sabemos). Todos, sin excepción, sin querer queriendo, indignados por las exageraciones y las medias verdades del libro o simplemente enceguecidos por un romanticismo adolescente, hemos tenido que ver con la obra de Eduardo Galeano. En contra o a favor, poco interesa la inclinación si apelamos al éxito. Pero que quien más a favor haya estado se convierta después de tanto tiempo -y tanto daño- en un crítico tan implacable de su propia criatura, nos parece una gran inconsecuencia. Aclaremos. A nosotros nos complace que Eduardo Galeano rectifique y diga que los tiempos son otros, vaya si nos complace, pero que catalogue a Las Venas abiertas de América Latina (su libro bandera prologado por Isabel Allende, mencionado por numerosos músicos de rock y utilizado por Hugo Chávez para marcar distancia del Imperialismo norteamericano hace apenas un lustro) de obra "pesadísima" y que por añadidura "no sería capaz de volver a leer" sí que nos provoca ciertos espasmos. Asombro e hilaridad. Y conmiseración por sus seguidores, porque no hallarán otro panfleto tan famoso en el futuro -más de 70 ediciones y el puesto 6  en Amazon.com- para seguir cultivando el peor de los vicios conocidos: la genialidad del vacío. (FOTOSÍNTESIS le dedica la presente entrega a los estudiantes que recién ingresan a las universidades latinoamericanas al mismo tiempo que los conmina, dadas las opiniones más recientes del ´propio Eduardo Galeano sobre su obra Las venas abiertas de América Latina, a que por favor no la lean, en el entendido de que si su creador la considera tan poco provechosa en estos tiempos de cambios, pues usted, que no es ningún masoquista ni mucho menos estúpido, debería por lo menos evitar su contagio. ¡Descansa en paz, libro de mil argucias!).
Toño Vale

viernes, 8 de abril de 2016

¡SE PUEDE O NO SE PUEDE!!


¡Desde lo popular, se puede o no se puede!
 Por: Leonardo Montilla
El liderazgo sostenido así como el movimiento popular, tienen un papel importante en el marco de los procesos políticos que los distintos modelos de desarrollo económico han generado en los países de esta parte del mundo. Su accionar ha estado fundamentalmente inclinado a la organización para las luchas reivindicativas, teniendo como valor agregado la postura política que se genera en todo espacio de conflictividad social. En nuestro país la elevada politización de los movimientos sociales que actualmente crece ante los embates de la crisis ha sido una constante y su lucha por lograr los cambios que se ameritan es permanente.
Los problemas, las limitaciones, la inseguridad, la crisis ética y económica, el desabastecimiento opresor que vive la república así como la falta de un autentico desarrollo humano integral están más vigentes que nunca en Venezuela, donde el discurso de la lucha de clases, la exclusión, la corrupción y el autoritarismo han polarizado el ambiente nacional. El resurgir de la participación militante, los líderes consolidados, el fortalecimiento de los partidos democráticos, los tradicionales y los de reciente creación, al igual que la búsqueda de soluciones a los dramas sociales tiene en el rescate y la reinstitucionalización de la nación un nuevo punto de arranque.
Es importante que los poderes funcionen independientes entre sí, tal como lo establece la Constitución. Es importante sumar a las propuestas democráticas, constitucionales y pacificas para salir de este irresponsable gobierno, la urgencia de conquistar nuevos escenarios del poder público. Es en esta coyuntura donde una visión compartida de país crece con sus llantos y sus logros, en este sentido es de vital importancia que la vida democrática y descentralizada rescate las gobernaciones de Estado.
En el estado Trujillo se levanta un gran movimiento social de carácter reivindicativo y con una visión política de cambio social, humanista y plural. La crisis total del país es en este momento absoluta, el gobierno militar cívico no tiene respuesta y la dialéctica de los cambios avanza en el filo de mucha incertidumbre. En las pasadas elecciones la candidatura al parlamento nacional de Conrado Pérez Linares, así como el respaldo a las fuerzas democrática agrupadas en la MUD conquistaron a su alrededor distintas expresiones de apoyo, siendo eco del sentimiento de reclamo popular sin importar su ubicación, tendencia o color partidistista.
De la misma manera en los actuales momentos la candidatura a la gobernación del Estado de Marcos Montilla, reúne tras de sí la mayor fuerza de voluntades de cambio desde las propias comunidades trujillanas, desde las entrañas mismas del sentimiento popular. Marcos Montilla representa en la actual circunstancia el mayor liderazgo regional democrático, plural y de trabajo social sin prejuicio de su condición de militante partidista, levantando las banderas casa a casa, barrio a barrio y pueblo a pueblo de la transformación que le urge a la república por las vías propuestas de Referéndum y enmienda; es decir es una realidad de profunda vinculación al hecho social y político actual.
El surgimiento de este liderazgo renovado, que ante la gravedad de la espiral de decadencia existente en la región se manifieste priorizando la reivindicación social es la garantía para la construcción de un poderoso movimiento social que nos unifique a todos. La presentación de una gestión exitosa desde un gobierno local como la experiencia de Marcos Montilla en Carvajal y la dedicación al trabajo político en la gestión de nuestros parlamentarios, que está obligada a ser exitosa y que recién comienza, son muestras del futuro de una plataforma socio política que sea unitaria y plural. No hay derecho a equivocarse. Trujillo merece estar en buenas manos; se puede o no se puede, desde lo popular claro que se puede!
@LeoMontilla

martes, 5 de abril de 2016

La Izquierda fracasada


Ante la izquierda fracasada el humanismo cristiano

Por: Leonardo Montilla
El fracaso de los modelos de Izquierda en Latinoamérica, caracterizados por realizar gestiones públicas al margen de toda índole principista, ética y moral abre la urgente necesidad de buscar horizontes desde el planteamiento teórico que de sustento a la dinámica social y política de estos tiempos. Lo que Teodoro Petkoff denomino la Izquierda Borbónica, es de lo cual esta parte del mundo se despide con más frustración que agradecimiento, gobiernos corruptos, incapaces y excluyentes es el balance de este ciclo que termina y que tiene en Venezuela, Brasil, Argentina y Bolivia sus más costosos exponentes.
Algunas reflexiones plantean con la visión futurista de la iglesia el humanismo cristiano, el cual es la concepción de la persona humana y de la sociedad  basada en los valores y principios del cristianismo. Constituye, en ese sentido, una corriente de pensamiento o filosofía política, que proyecta hacia la sociedad humana dichos valores y principios, a fin de que estos inspiren las relaciones entre los seres humanos y los orienten en su labor de construir un orden social justo, solidario y ético.
Las fuentes del humanismo cristiano son, principalmente, la filosofía cristiana y la Doctrina Social de la Iglesia, las cuales establecen orientaciones fundamentales sobre la concepción de la persona, los valores del orden social, la justicia en las relaciones humanas y entre los Estados, el bien común como finalidad de la acción política y la ética como sustento de ésta.
La Doctrina Social de la Iglesia, iniciada con la célebre Encíclica Rérum Novarum (1891) que denunció los excesos e injusticias del capitalismo y del liberalismo,- como luego otras lo hicieron respecto del socialismo y del comunismo y, también, del neoliberalismo -, traza las grandes líneas de la acción de los cristianos en la vida social y política, promoviendo su participación para realizar el bien común, la justicia social, la solidaridad y la ética.
Sin embargo, el humanismo cristiano también se nutre del valioso aporte de filósofos y pensadores cristianos, que desde la laicidad y la experiencia social y política, han desarrollado importantes concepciones sobre diversos aspectos de la sociedad y del Estado, contribuyendo a conformar un pensamiento homogéneo, integrado y global sobre estas materias.
Los ejes centrales del humanismo cristiano los podemos resumir en la noción de la persona humana, como ser digno, libre y social, que tiene un destino individual pero que sólo se desarrolla plenamente en sociedad, mediante la solidaridad con los demás. La idea de la sociedad como el fruto y, al mismo tiempo, el espacio natural para el desarrollo de la persona, que crea la condiciones para el progreso espiritual y material de todos sus miembros, dentro de un clima de solidaridad. El Estado, como una manifestación natural de la sociabilidad del ser humano, cuya finalidad es garantizar y promover el bien común y servir a la dignidad y libertad de las personas. La justicia social, que asegure la igualdad de oportunidades, elimine la discriminación y la exclusión social y promueva el bienestar. La democracia como forma de existencia del Estado, que asegura a todos el respeto de su libertad, el pluralismo ideológico y político, la libre expresión de las ideas, el respeto de las minorías y la participación de todos en la vida política, con sentido de responsabilidad cívica. La política como vocación de servicio al bien común,
El humanismo cristiano, en tanto que doctrina o pensamiento general sobre la persona, la sociedad, el Estado y la política, no es patrimonio de ninguna ideología ni de un partido político. Su vocación es inspirar la acción social y política, porque aspira a realizarse en la vida concreta y cotidiana de la sociedad y ser, en tal sentido, un fundamento para la acción política y social de los ciudadanos.
@LeoMontilla
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