Desde cerro Felipe
Elecciones de gobernadores
Por: Héctor Díaz
Los actuales gobernadores y diputados regionales tienen el periodo vencido desde diciembre del año pasado, el gobierno por la vía de una maniobra, conjuntamente con el poder electoral, han pretendido desconocer la voluntad de un pueblo en su legítimo derecho al sufragio y de escoger sus autoridades, allí se desprende la anti-cultura democrática de un régimen cuando vulnera los principios constitucionales y se coloca al margen de la legalidad. Cuando el propio gobierno conoce en profundidad, ya que sus encuestas así lo determinan, que cualquier proceso electoral, desde una simple escogencia de una directiva para unas fiestas patronales de cualquier caserío, irremediablemente, la pierden. Es el pánico que ya sucumbe al gobierno y lo vuelve torpe frente a grandes decisiones que tiene que tomar en cualquier materia de estado, no solamente es el temor a perder el poder, es que ellos saben que tienen que rendirle cuentas al país del desastre económico, de la millonada de dólares que se han robado, de la violación de los derechos humanos, de su complicidad con el narcotráfico y sus vínculos con el terrorismo internacional; allí es donde radica el espantoso pavor que tienen cuando este pueblo se exprese, de una manera democrática y los expulse del poder.
Las elecciones de gobernadores y legisladores regionales tienen que darse en este semestre, igualmente, la legalización de todos los partidos políticos y grupos de electores ya que esa es la base de la democracia y sería una válvula de escape frente a la olla de presión que está a punto de estallar, entendiendo que no sería la solución definitiva al problema político que atravesamos los venezolanos, pero si un aliviadero que permitiría desplazar en cada una de las regiones los llamados satélites de Miraflores ya que en eso es que se han convertido, desvirtuando totalmente la descentralización y la autonomía regional.
Los factores democráticos e incluyendo quienes giran alrededor del polo patriótico, deben entender el grave peligro que corren sus estructuras partidistas al no darse la plena libertad de legalización, renovación, así como, el surgimiento de nuevos movimientos políticos nacionales, regionales y locales a efectos de postular, con la mayor autonomía, sus candidatos a las gobernaciones, legisladores regionales y en las elecciones municipales, sus alcaldes y concejales; el PSUV en su cultura hegemónica aspira y desea convertirse en un partido único y que el resto de sus aliados pierdan sus espacios electorales e ideológicos, esa es una aberración anti-democrática, pero también ocurriría lo mismo con la MUD al pretender convertirse en un partido único, cuestión que lo han venido haciendo y la mejor demostración fue el proceso parlamentario pasado donde lograron ubicar, por primera vez en la historia democrática del país, 113 parlamentarios nacionales, pero con la diferencia que la MUD es un club de partidos políticos cuya única dirección es la electoral, pero no existe en su seno una estructura que direccione la propuesta de un proyecto país, de un modelo económico que contraste con el actual e igualmente, un diseño social que le permita a cada uno de los venezolanos diferenciar entre la oferta del mal llamado “socialismo del siglo XXI” y el proyecto democrático.
El CNE debe deslastrarse de las líneas partidistas de Miraflores y asumir su rol constitucional que permita que el venezolano vuelva a tener confianza en el organismo electoral, permitirle al poder legislativo el nombramiento de los nuevos rectores de una manera transparente, mantener su autonomía frente al resto de los poderes ya que la decisión tomada por la sala electoral en contra de los diputados de Amazona, es el mayor reflejo del nivel de postración, así como la sentencia de un tribunal penal en contra del revocatorio. Esos indicios de ser unos arrastrados frente al poder político de Miraflores y de no generar el cronograma electoral regional y la legalización de los partidos, puede encender nuevamente la pradera.
hectordiaz63@hotmail.com
04147258236
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lunes, 23 de enero de 2017
miércoles, 18 de enero de 2017
Elecciones Regionales
Por: Leonardo Montilla
Los escenarios de las fuerzas democráticas se enlazan en el constante debate sobre las maneras de enfrentar el gobierno autocrático de Nicolás Maduro y su élite militar cívico. La espantosa crisis que agobia al país entero se hace cada vez más difícil de soportar; pudiéramos decir que la mayor muestra del fracaso de este régimen es habernos convertido en un país de inmigrantes. Todos los días y a cada rato distintas noticias de hijos de amigos y de amigos, ex alumnos, parientes y desconocidos que se marchan de la patria buscando las oportunidades que le son negadas por la pérdida de la calidad de vida y de futuro que vivimos.
La oposición venezolana está en un momento de reinvención que busca, bajo la mirada muchas veces ingrata de muchos de sus seguidores, reorientar los mecanismos constitucionales y pacíficos para hacerle frente al mayor fraude de la historia política nacional como lo es el llamado socialismo del siglo XXI.
Desde nuestra óptica siempre hemos sostenido la postura de que el cambio en el país debe ser pacífico, constitucional y electoral, no hay otro mecanismo en la Venezuela de hoy en día que éste para salir de esta pesadilla. El debate nos ha llevado a escuchar diferentes interpretaciones, la mayoría sembradas en los deseos y no en las realidades, las mismas explicadas como parte de un contexto general que siempre, históricamente, ha caracterizado los procesos de cambio social, político y las luchas contra las hegemonías de cualquier signo.
La Unidad democrática como principal elemento de confluencia estratégica ha logrado internalizar la necesidad de una vocación unitaria para los compromisos electorales; teniendo como sustento la concepción democrática y plural del ejercicio del poder. Algunos hechos recientes deben reflexionarse para continuar avanzando en este largo camino; cuando se planteó el referéndum revocatorio, unimos nuestra opinión a los que manifestaron lo importante de no descuidar el llamado y la vigencia de las elecciones regionales; eran no solamente los indicadores para la defensa de la constitucionalidad, dado que el periodo de los gobernadores y legisladores regionales está vencido, era también el administrar el gran capital político electoral de la victoria del 6 de diciembre del 2015. Lamentablemente la visión centralista y la rivalidad en el liderazgo democrático nos condujeron por la senda única del RR con los resultados por todos conocidos.
El diálogo, ampliamente cuestionado por muchos, descalificado por otros y asumido por algunos, era un espacio a cumplir, quien ganó o quien perdió, no es lo fundamental, lo importante es que mediante ese proceso se descubrió la mentira y falta de compromiso democrático, de entendimiento del gobierno militar. Su falta al no cumplir, al limitar aún más los canales democráticos los devela como lo que realmente son, autócratas sin respeto por la vida ni por el pensamiento plural.
Se plantea ahora la renovación de la MUD, la legalización de las organizaciones con fines políticos, un nuevo reglamento de convivencia interna y de la toma de decisiones; se reconoce la equivocación en algunas conductas hegemónicas que pretendieron limitar la participación de muchos, los cuales en el terreno de la unidad somos todos importantes, se plantea así mismo democratizar la vocería, en el caso de nuestra región aspiramos que eso sea efectivo sin menos cabo de nadie. La ruta que se nos viene adelante tiene que ver con la interpretación gramsciana de conquistar espacios para la toma del poder, las elecciones regionales son a nuestra manera de ver el mejor escenario, el más real, el puntual y el objetivo para que Venezuela se movilice a derrotar la élite militar cívico que destruye la patria. Plantearse un escenario de elecciones generales es repetir equivocaciones, el que está fuera de la Constitución es el gobierno, la Venezuela decente cree en su Carta Magna.
La hoja de ruta para derrotar a Maduro es ganar las gobernaciones y los Consejos Legislativos de los Estados, es avanzar en la salida pacífica, electoral y constitucional.
@LeoMontilla
La oposición venezolana está en un momento de reinvención que busca, bajo la mirada muchas veces ingrata de muchos de sus seguidores, reorientar los mecanismos constitucionales y pacíficos para hacerle frente al mayor fraude de la historia política nacional como lo es el llamado socialismo del siglo XXI.
Desde nuestra óptica siempre hemos sostenido la postura de que el cambio en el país debe ser pacífico, constitucional y electoral, no hay otro mecanismo en la Venezuela de hoy en día que éste para salir de esta pesadilla. El debate nos ha llevado a escuchar diferentes interpretaciones, la mayoría sembradas en los deseos y no en las realidades, las mismas explicadas como parte de un contexto general que siempre, históricamente, ha caracterizado los procesos de cambio social, político y las luchas contra las hegemonías de cualquier signo.
La Unidad democrática como principal elemento de confluencia estratégica ha logrado internalizar la necesidad de una vocación unitaria para los compromisos electorales; teniendo como sustento la concepción democrática y plural del ejercicio del poder. Algunos hechos recientes deben reflexionarse para continuar avanzando en este largo camino; cuando se planteó el referéndum revocatorio, unimos nuestra opinión a los que manifestaron lo importante de no descuidar el llamado y la vigencia de las elecciones regionales; eran no solamente los indicadores para la defensa de la constitucionalidad, dado que el periodo de los gobernadores y legisladores regionales está vencido, era también el administrar el gran capital político electoral de la victoria del 6 de diciembre del 2015. Lamentablemente la visión centralista y la rivalidad en el liderazgo democrático nos condujeron por la senda única del RR con los resultados por todos conocidos.
El diálogo, ampliamente cuestionado por muchos, descalificado por otros y asumido por algunos, era un espacio a cumplir, quien ganó o quien perdió, no es lo fundamental, lo importante es que mediante ese proceso se descubrió la mentira y falta de compromiso democrático, de entendimiento del gobierno militar. Su falta al no cumplir, al limitar aún más los canales democráticos los devela como lo que realmente son, autócratas sin respeto por la vida ni por el pensamiento plural.
Se plantea ahora la renovación de la MUD, la legalización de las organizaciones con fines políticos, un nuevo reglamento de convivencia interna y de la toma de decisiones; se reconoce la equivocación en algunas conductas hegemónicas que pretendieron limitar la participación de muchos, los cuales en el terreno de la unidad somos todos importantes, se plantea así mismo democratizar la vocería, en el caso de nuestra región aspiramos que eso sea efectivo sin menos cabo de nadie. La ruta que se nos viene adelante tiene que ver con la interpretación gramsciana de conquistar espacios para la toma del poder, las elecciones regionales son a nuestra manera de ver el mejor escenario, el más real, el puntual y el objetivo para que Venezuela se movilice a derrotar la élite militar cívico que destruye la patria. Plantearse un escenario de elecciones generales es repetir equivocaciones, el que está fuera de la Constitución es el gobierno, la Venezuela decente cree en su Carta Magna.
La hoja de ruta para derrotar a Maduro es ganar las gobernaciones y los Consejos Legislativos de los Estados, es avanzar en la salida pacífica, electoral y constitucional.
@LeoMontilla
domingo, 15 de enero de 2017
Carlos Raul Hernadez

- CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ
15 de enero de 2017 05:02 AM
Después de las grandes bancarrotas como la que experimentamos con el RR, las organizaciones suelen abrir ciclos de reflexión para aprender de lo ocurrido y redefinir la marcha. Con razón o sin ella eso revive el optimismo y los partisanos se disponen de nuevo al combate. “Ahora si sabemos dónde nos aprieta el zapato ¡Que se cuiden los adversarios!”. Se trata de aprender de los traspiés, las más importantes escuelas. No es la universidad de la vida sino la derrota la que enseña a proseguir y triunfar. San Agustín elaboró una teoría de la Confesión para que los hombres hicieran cuentas con sus conciencias, escrutaran las pifias con un interlocutor de testigo, y el sicoanálisis quiso hacerla terapia universal. Lenin inventa la crítica y la autocrítica y los socialcristianos los retiros espirituales. Las empresas de punta suelen hacer con el mismo fin reuniones corporativas, seminarios con expertos.
Así detectan gazapos y toman medidas de rectificación. Luego del fracaso del proyecto Newton, Steve Jobs estremeció Apple y toma un paquete de medidas para superar el costoso tropiezo. No se quedó inerte, ni quiso hacerse el loco. De las rudas controversias decantaron las equivocaciones y salvan la tecnología que evolucionó a la tablet. Pero del cataclismo que acabamos de vivir no hay síntomas de que se saquen conclusiones, y más bien se insiste en la misma ruta insólita como si tal cosa. El liderazgo anda de lo más ocupado en su línea, como si estuviéramos al final de una partida de bádminton que se pierde con elegancia, buen humor y los contendores van a tomarse un gin tonics. Debería ser innecesario repetir que lo acontecido es una montaña de perros muertos sobre nuestros hombros que puso en vilo el futuro.
Esfuerzos inútiles
Haber perdido alegremente el enorme capital de las elecciones de 2015, colocó en jaque la sobrevivencia de las fuerzas de cambio y las perspectivas mismas del retorno a la democracia. El mundo se nos puso pequeñísimo, aunque no nos hayamos dado cuenta o actuemos como si tal cosa. De El príncipe de las mareas de Barbra Streisand se recuerda la terrible escena en la que los delincuentes entran a un hogar en la ausencia del padre y violan a toda la familia. Pero la madre y los niños deciden actuar ante él como si no hubiera ocurrido nada, la cena esa noche transcurre con normalidad, y de ahí en adelante la vida, ocultos el dolor, la vergüenza, el descalabro emocional, cuya represión produjo trágicos efectos con el tiempo. No se puede disimular lo ocurrido, es necesario enfrentarlo y sobre todo abandonar la ruta suicida.
Haber perdido alegremente el enorme capital de las elecciones de 2015, colocó en jaque la sobrevivencia de las fuerzas de cambio y las perspectivas mismas del retorno a la democracia. El mundo se nos puso pequeñísimo, aunque no nos hayamos dado cuenta o actuemos como si tal cosa. De El príncipe de las mareas de Barbra Streisand se recuerda la terrible escena en la que los delincuentes entran a un hogar en la ausencia del padre y violan a toda la familia. Pero la madre y los niños deciden actuar ante él como si no hubiera ocurrido nada, la cena esa noche transcurre con normalidad, y de ahí en adelante la vida, ocultos el dolor, la vergüenza, el descalabro emocional, cuya represión produjo trágicos efectos con el tiempo. No se puede disimular lo ocurrido, es necesario enfrentarlo y sobre todo abandonar la ruta suicida.
¿Cómo mentes racionales que conocen al que califican de dictador pudieron creer que adversarios sin escrúpulos aceptarían irse del poder sin negociación, de cuajo, y nada menos que con la firma del TSJ? Se renunció a la gradualidad que dio victorias desde 2006 a 2015 y regresamos al exabrupto para morder barro de derrota sin necesidad. Se le exigieron hazañas a la sociedad en la etapa del RR, luego de sacrificar a la provincia y soslayar la elección de gobernadores. Firmazo, reafirmazo, provocaciones, violencia, dos grandes marchas, y cuando tribunales envenenados invalidaron el sacrificio, no hubo explicación para millones que creyeron y siguieron sin vacilación el camino marcado. Si “declarar la vacante” era el paso necesario, viable, lógico, por qué no le ahorraron a la gente las miríadas de contratiempos y humillaciones del RR, un año perdido y con él las esperanzas.
Guerra de posiciones
Lo que señalaba la inteligencia emocional política era ir a la elección regional en una guerra de posiciones –no de exterminio– que conducía a avances graduales (pero “el hambre no espera”). De seguro el gobierno se resistiría, pero la oposición triunfante, con el aval de las parlamentarias tenía las cartas a su favor, como las tuvo para realizar éstas. Qué negociar ahora vestidos de un fracaso andrajoso. Lejos de la respuesta consistente y dramática que los ciudadanos merecían, vimos insólitos intentos de escurrir el bulto, mirar para otro lado y atravesar la calle para no encontrarse de frente con los deudores. El prestigio de la MUD, necesario porque es lo único conque cuenta el país para defenderse, –la alternativa es el Hospicio de Charenton– se resiente, más aun con ese acto de surrealismo político de declarar abandono del cargo. La comunidad internacional comienza a menospreciarnos y a fastidiarse de nuestras pifias.
Lo que señalaba la inteligencia emocional política era ir a la elección regional en una guerra de posiciones –no de exterminio– que conducía a avances graduales (pero “el hambre no espera”). De seguro el gobierno se resistiría, pero la oposición triunfante, con el aval de las parlamentarias tenía las cartas a su favor, como las tuvo para realizar éstas. Qué negociar ahora vestidos de un fracaso andrajoso. Lejos de la respuesta consistente y dramática que los ciudadanos merecían, vimos insólitos intentos de escurrir el bulto, mirar para otro lado y atravesar la calle para no encontrarse de frente con los deudores. El prestigio de la MUD, necesario porque es lo único conque cuenta el país para defenderse, –la alternativa es el Hospicio de Charenton– se resiente, más aun con ese acto de surrealismo político de declarar abandono del cargo. La comunidad internacional comienza a menospreciarnos y a fastidiarse de nuestras pifias.
Sonó una carcajada general, una burla que nunca había tenido tal carácter masivo. La ceguera para tomar la tabla del diálogo nos tiene a punto de perder la atención del Vaticano a la causa democrática, que nos dejará en manos de Dios. Y ahora surge otra quimera, digno remplazo del RR-16: las elecciones generales. Otra megadosis de irrealidad que sumada a la vacante, crea el peligro de que la oposición se desvanezca mientras el gobierno se afianza. Lo único que luce alguna posibilidad son las elecciones regionales y para ello tendrán que interceder factores globales. La derrota brutal abrió las puertas de la oscuridad hasta que el gobierno se consuma en sus propios ácidos, posiblemente no tendremos ninguna incidencia y alguien decidirá por nosotros nuestro destino. Solo faltaría que la AN designara CNE y TSJ espectrales para que el vaudeville sea completo.
@CarlosRaulHer
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