A Rafael Alberti, poema de Pablo Neruda (Puerto de Santa María, España). RAFAEL, antes de llegar a España me salió al camino tu poesía, rosa literal, racimo biselado, y ella hasta ahora ha sido no para mí un recuerdo, sino luz olorosa, emanación de un mundo. A tu tierra reseca por la crueldad trajiste el rocío que el tiempo había olvidado, y España despertó contigo en la cintura, otra vez coronada de aljófar matutino. Recordarás lo que yo traía: sueños despedazados por implacables ácidos, permanencias en aguas desterradas, en silencios de donde las raíces amargas emergían como palos quemados en el bosque. Cómo puedo olvidar, Rafael, aquel tiempo? A tu país llegué como quien cae a una luna de piedra, hallando en todas partes águilas del erial, secas espinas, pero tu voz allí, marinero, esperaba para darme la bienvenida y la fragancia del alhelí, la miel de los frutos marinos. Y tu poesía estaba en la mesa, desnuda. Los pinares del Sur, las razas de la uva dieron a tu diamante cortad...