viernes, 19 de mayo de 2017

Desde la izquierda fascista

Por: Leonardo Montilla
Nuevamente asistimos a una contradicción de esas a las que nos tiene acostumbrados el régimen militar cívico que en este tiempo destruye la patria. El pensamiento de la reivindicación social que históricamente siempre utilizó la humanidad para su avance y civilización, sirve actualmente para la más vil violación a los derechos humanos y a la norma constitucional que la historia republicana de Venezuela recuerde.
El concepto de Estado es la integración de normas y reglas que constituyen sus componentes y los mecanismos de convivencia en el marco de una determinada complejidad social y humana; es la nación jurídica y políticamente organizada, es decir, el Estado es una estructura política y jurídica que detenta la soberanía en función de la convivencia, el orden, las instituciones, el territorio, la población y el reconocimiento internacional. Jacques Maritain expresó en el Hombre y el Estado que “La función concreta del Estado, como razón de ser, es velar por el orden legal y la aplicación de la ley”.
La operación política que desde la presidencia de la república se intenta establecer para destruir la propia Constitución, con la llamada constituyente corporativa o fascista solo puede ser entendida como parte del concepto hegemónico de la vida pública que una izquierda fracasada pretende imponer para atornillarse en el poder a costa de la destrucción de un país que los rechaza totalmente y como la negación del objetivo supremo del Estado como tal. La situación planteada con el golpe de Estado continuado, elaborado y estructurado por la írrita interpretación y postura política de la sala constitucional del TSJ, así como la referida propuesta presidencial “constituyentistas” ha colocado nuevamente a la luz pública la visión  del Estado monárquico sin derechos ciudadanos que plantea esta izquierda borbónica cuya razón de existencia fue destruir las posibilidades de avance y desarrollo colectivo de un país que tuvo todos los recursos necesarios para tal fin. El gran culpable Hugo Chávez, quien abrió las compuertas de un estilo gubernamental nada cónsono con la libertad, la tolerancia y la democracia.
El desconocimiento a las competencias establecidas por la Constitución a los diferentes poderes públicos es una violación más a los derechos humanos y a las garantías constitucionales de los venezolanos. Una brutal escalada represiva, donde a la fecha nuestra juventud es la víctima principal, utilizando para eso la Guardia Nacional en un triste papel de represor de ciudadanos que lo único que exigen son derechos, el desconocimiento político del tribunal a un poder legítimamente constituido desde el poder originario es un intento más de pretender crear un Estado donde el imperio de los hombres se imponga sobre el imperio de la ley. Un Estado decadente cuya visión fracasada de una izquierda corrupta y militarista se imponga sobre la vida civilista que reza nuestra Carta Magna.
En cuarenta y cinco días de protestas y reclamos populares la respuesta del gobierno es violencia y más violencia, desconocimiento al derecho natural de la vida y la libertad; solo una izquierda fascista excluyente y militarista puede engendrar este estilo de gobernar.
Un comentario final que se viene a la mente en estos tiempos de represión, luego de leer algunas pretendidas justificaciones de un buen amigo Edgar Barreto, que desde su posición gubernamental justifica este estado de anarquía al cual desde años mozos nos opusimos, siempre desde nuestras convicciones. Edgar es mi amigo, lo sé un hombre honrado, honesto, lamentable la espalda que le está dando a la historia apoyando un régimen genocida que hace lo que toda la vida hemos combatido.
Venezuela no se rinde, no hay espacio para el pesimismo, el dolor y el llanto de la patria que ve perder sus hijos por culpa de una izquierda fascista es razón suficiente para continuar la lucha hasta salir de esta pesadilla en que un populista irrefrenable nos hizo transitar.
@LeoMontilla

miércoles, 17 de mayo de 2017

Venezuela contra la constituyente fascista

Por: Leonardo Montilla
El mundo observa a plenitud los acontecimientos que políticamente buscan resolver la espantosa crisis humanitaria que padecemos los venezolanos por culpa de un modelo fracasado de gestión denominado socialismo del siglo 21, cuyo mayor logro es haber sumergido la república en la decadencia absoluta.
La política es la ciencia y el arte de lo posible, “es la búsqueda de los modos de hacer posible aquello que es necesario”; en este sentido el país entero, incluyendo gente afecta al gobierno ha reaccionado con estupor y rechazo a otra vulgar operación de piratería política del gobierno nacional con el llamado a la constituyente sectorial, fraudulenta y anticonstitucional.
La patria en términos generales está consciente de la urgencia de salir del actual gobierno, la incapacidad manifiesta para abordar la crisis humanitaria es la causa fundamental del rechazo popular. Su accionar como siempre lo han hecho es desde la violencia, el abuso, la amenaza y la violación a la Constitución. Precisamente ahí en la violación a la norma fundamental de convivencia y acuerdo social es donde llegamos al punto de quiebre o elemento culminante de una crisis terminal de este modelo político que un día implementó Hugo Chávez y que ha constituido el peor fracaso social, político y económico que la república ha vivido.
Desde la visión que nos brinda el Derecho Constitucional no tiene para ningún lado pertinencia alguna este planteamiento que lo único que hace es corroborar la pretendida hegemonía que el madurismo quiere imponer para perpetrarse en el poder sin ningún tipo de apoyo popular. El gobierno nacional está cada vez mas solo en esa intención autocrática y en esa visión radical de cambiar el modo de vida de los venezolanos para llevarnos a un régimen donde las garantías constitucionales y los derechos humanos, políticos y civiles así como la composición de un Estado Federal, descentralizado y democrático desaparezca de un todo.
Este cuadro amerita la grandeza con la que viene actuando la unidad democrática, el liderazgo nacional se coloca al lado de todas las posibilidades existentes para darle sustancia a la política que ha resultado exitosa en el despertar de la conciencia de las grandes mayorías nacionales y de la comunidad internacional, el rechazo a ese fraude gubernamental es en este momento el sentimiento generalizado de todo el país y del mundo a través de sus distintas instancias.
Las fuerzas políticas populares, estén donde estén ubicadas, así como los demás componentes de la sociedad democrática venezolana, hacen esfuerzos por romper la visión violenta que maneja el gobierno. El encuentro entre todos los ciudadanos y su participación cada vez más activa en los procesos de cambio es un importante elemento que tiene esta política pacifista, civilista y apegada a derecho. El rescate de la Constitución es el objetivo supremo en este momento. La crisis económica, los padecimientos que esta genera, aunado ahora a esta pretensión fascista y autocrática de la élite militar cívico, han generado una realidad cuyos resultados es impredecible al calor de la represión desatada por la autocracia oficialista. Esta izquierda borbónica como la llamó Teodoro Petkoff, además de fracasada es asesina de juventud, de sueños y esperanzas.
Venezuela en la calle, Venezuela no se rinde, la República no se entregará a quienes en mala hora traicionaron la patria en función de sus privilegios. Este gobierno debe irse, los venezolanos así lo exigimos.
La vida es nuestro derecho fundamental inherente a la naturaleza propia del ser, la vida de la patria vale todo esfuerzo en paz, para rescatar la democracia y la Constitución.
@LeoMontilla

Ideas para la transición 2

  Algunas opiniones 2026 IDEAS EN AGOSTO DE TRANSICIóN (2)  Leonardo Montilla En agosto del 2026, hoy en tiempos de dialogo y transición, ad...