jueves, 25 de febrero de 2016

PNUD


Desarrollo y Pnud 50 años

Por: Leonardo Montilla
 (A mi hijo Carlos Eduardo que hoy cumple años)

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) celebrará su 50º aniversario. Establecido en 1966 como la fusión de dos predecesores: el Programa Ampliado de Asistencia Técnica y el Fondo Especial de las Naciones Unidas. Un esfuerzo para proteger las nuevas generaciones.
Hoy, cincuenta años después, el Pnud tiene mayor pertinencia que nunca: dirige el sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo en cerca de 170 países y territorios y conecta a los países con los conocimientos, la experiencia y los recursos para ayudar a las personas a construir una vida mejor. Una importante reunión mundial se realizó  ayer  para conmemorar esta ocasión, a la que se invitó a ministros de todos los Estados miembros de las Naciones Unidas. El pnud es hoy día el instrumento más idóneo de desarrollo con centralidad humana que tienen los pueblos para buscar su emancipación y bienestar.
En este sentido ha elaborado un documento, sustentado en la aplicabilidad y viabilidad de la agenda 2030, cuyos objetivos, diecisiete en este caso,  buscan superar las dificultades del mundo, siempre en democracia y buscando la equidad y la justicia social.
Alianzas para el éxito, es la denominación que tiene este nuevo esfuerzo de la civilización para enfrentar dramas que la corrupción, la pobreza y la desigualdad han contribuido a establecer en los actuales tiempos.
 Estableciendo algunos parámetros, se propone, “A nivel mundial, la humanidad nunca ha gozado de un nivel de vida más alto ni ha tenido más recursos a su disposición para encontrar soluciones a los problemas. Sin embargo, persisten considerables privaciones y muchos problemas a los que se hace frente hoy son profundos, de carácter estructural y de difícil resolución. No es sorprendente, pues, que proliferen los riesgos y aumente la inestabilidad, como resultado directo de la acción, o inacción humana a lo largo del tiempo.
 Por medio de la participación sustantiva en la transformación durante 50 años, el Pnud ha demostrado su capacidad de ser una organización estratégica y adaptable, y su valor como un asesor y aliado responsable, fiable, imparcial y de largo plazo. En última instancia, el desarrollo es un maratón, y no una carrera corta.
La Agenda 2030 es oportuna. Los problemas serios y las grandes oportunidades requieren una agenda ambiciosa. Nadie debería subestimar la labor de aplicar esta Agenda o de llegar a la conclusión de que no puede cumplirse.
El Pnud puede hacer mucho por impulsar la Agenda 2030, haciendo causa común con sus aliados. El Pnud ayudará a garantizar la conexión y la coherencia. Prestará apoyo a una gran diversidad de ODS, según su experiencia y mandato, entre ellos la erradicación de la pobreza, la reducción de las desigualdades, la gobernanza, el medio ambiente y el cambio climático, y los determinantes sociales de la salud. El apoyo de este programa para el mundo civilizado se basa en todo que abarcará desde la ayuda para la aplicación de ambiciosos programas nacionales hasta el establecimiento de alianzas y la vinculación de países con los conocimientos técnicos y la financiación, el apoyo al seguimiento y evaluación de los resultados y el aprendizaje, y la detección de soluciones basadas en la experiencia”. Documento 50 años Pnud
Una visión compartida de Desarrollo, sobre todo para combatir la pobreza como proceso que limita el avance individual y el bienestar colectivo. El funcionamiento adecuado de las instituciones  en nuestros Estados democráticos tiene una alta responsabilidad, Venezuela tiene un gran compromiso consigo misma, nuestras instituciones no pueden continuar siendo expresión de una visión parcelada y hegemónica de control social. La pluralidad y el cambio de gobierno son importantes.
@LeoMontilla
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jueves, 4 de febrero de 2016

Articulo de @LeoMontilla

Escritos y Opiniones
 DEMOCRACIA LA OPCION CONTRA LA DECADENCIA
                                                                               Leonardo Montilla

  De acuerdo con una definición mínima de democracia como forma de gobierno, tal como la ha caracterizado el Prof. Norberto Bobbio en sus estudios sobre Democraty and sistem; podemos afirmar…“Democracia es un sistema que hace referencia a un conjunto de reglas fundamentales que establecen quiénes están autorizados a tomar decisiones, bajo qué procedimientos y en qué condiciones. De acuerdo con esto, una forma de gobierno será considerada democrática sólo si se cumple con parámetros donde los elementos  involucrados en los procesos de toma de decisiones son la mayoría de la población  con sus manifestaciones, deberes y derechos”. (Bobbio, pág. 47)
 “El procedimiento de toma de decisiones se rige por el principio de mayoría; y están garantizadas un conjunto de libertades básicas (de opinión, de información, de asociación, de reunión) que permiten a los sujetos involucrados presentar o elegir opciones políticas definidas sin que pesen sobre ellos mecanismos de coacción”. (Ídem, pág. 49)
Si la democracia es como dicen los investigadores una forma de gobierno, la gobernabilidad, como venimos señalando, es más bien un estado, una propiedad o una cualidad que nos indica el grado de gobierno  o incidencia que se ejerce en una sociedad; ese grado de gobierno está representado por un nivel de equilibrio dinámico entre demandas sociales y capacidad de respuesta gubernamental, es decir diseño de políticas públicas que generen bienestar a la población.  En este sentido el actual gobierno venezolano militar cívico, representa la antítesis de este principio que coloca la legitimidad como una manifestación de la eficiencia y la eficacia; la crisis abismal que padece el país en todos los órdenes es prueba de ello.
La crisis de hambre  y desabastecimiento que tenemos es culpa de equivocadas políticas económicas que enmarcadas en un proyecto fracasado bajo la conducción de un liderazgo autocrático, hegemónico y militarista como el de Hugo Chávez, con la continuidad del actual presidente Maduro han querido imponer un modelo de vida que en nada tiene que ver con la venezolanidad.
El resultado está a la vista, la pobreza en Venezuela, como una manifestación de varios elementos que atentan contra el bienestar humano es el legado de quienes pretender mantener un régimen excluyente, fracaso y en permanente decadencia al cual llaman pretensiosamente “Revolución Bolivariana”. El gobierno en su debilidad pretende imponer una matriz d opinión donde oculta su alta responsabilidad en la crisis d hambre y escasez q padecemos. Actúan como que si estuviesen llegando a gobernar y las consecuencias del deterioro en la gobernabilidad y en la vida social y económica de los últimos años no los hubiesen tenido como autores y actores. No muestran principios de rectificación. La  opción para la Patria es salir pacífica, electoral y constitucionalmente d esta elite militar cívico corrupta e incapaz. La Asamblea Nacional tiene la palabra.

@LeoMontilla