Ideas en el agosto del dialogo
*Escritos y opiniones 2026*
*Ideas en el agosto del dialogo*
Por:*Leonardo Montilla*
Ante la instalación del dialogo entre el gobierno de Delcy Rodriguez y la oposición representada en la AN2015, sin entrar en valoraciones de ambos, es importante hacernos como venezolanos alguna idea, una hoja de ruta clara para una transición sostenible, que vaya más allá de las simples consignas electorales.
La historia política y social de Venezuela respalda la visión planteada desde hace algunos años sobre la urgencia de un proceso de transición política, democrático, acordado y en paz. Es importante destacar que los procesos transitorios en países exitosos no parten del hecho de que uno extermina al otro, esa premisa, extremista, no conduce sino a la consolidación de quien detenta el poder desde lo autoritario. Teodoro Petkoff expreso en alguna ocasión, “el proceso de transición política y transformación social exige la aceptación inequívoca de la democracia pluralista como un valor permanente y no como un mero trámite táctico”. (Las dos izquierdas, 2005, Nueva sociedad), un concepto altamente vigente para esta Venezuela post 3 de enero.
En este agosto de 2026, la recuperación de la nación requiere mucho más que acuerdos superficiales; exige una reestructuración profunda del tejido estatal y social, que tenga en el ciudadano su objetivo fundamental de grandeza. Por esa razón el discurso fatalista de arrase total, no tiene vigencia para lograr una recuperación absoluta que llegue sobre todo a los sectores poblacionales de a pie que somos la mayoría, los cuales aspiramos tener nuevamente calidad de vida.
Ante la instalación del dialogo entre el gobierno de Delcy Rodriguez y la oposición representada en la AN2015, sin entrar en valoraciones de ambos, es importante hacernos como venezolanos alguna idea, una hoja de ruta clara para una transición sostenible, que vaya más allá de las simples consignas electorales.
Luego de la tragedia sísmica, con una inflación desbocada, un dólar imparable y la destrucción permanente del ingreso de los empleados y trabajadores venezolanos, los líderes de la negociación deberían abrir y puntualizar lo urgente.
1. La Descentralización como Pilar Institucional
Reconstrucción desde las bases: Tras años de un modelo altamente centralizado y mesiánico que mermó la capacidad de respuesta del Estado, devolver el poder a las gobernaciones y alcaldías es vital. Las autoridades locales son el primer eslabón entre el ciudadano y el Estado. Fortalecer el municipio como entidad político territorial que junto al llamado poder popular haga de lo local el eje central de la eficiencia y la relación organizativa ciudadana e independiente
Contrapeso y transparencia: Fortalecer los poderes locales no solo mejora la gestión de servicios públicos básicos (que impactan directamente en la calidad de vida), sino que crea un sistema de pesos y contrapesos democráticos que previene la concentración de poder en el Ejecutivo Nacional. La ruina de nuestras ciudades esta precisamente en la vigencia de un centralismo ortodoxo impuesto desde Miraflores hace 27 años ya.
2. Economía con Impacto Social Real
Más allá de la macroeconomía y de los grades planes del intervencionismo estadounidenses, una verdadera recuperación no puede medirse únicamente en el crecimiento del PIB, en la reactivación de ciertos sectores comerciales e industriales o en los discursos de Trump hablando de la felicidad venezolana. Para ser verdadera y que la gente lo vea, debe traducirse en la recuperación del poder adquisitivo del salario, la dignificación de nuestros pensionados y jubilados que hoy mueren de mengua, la reducción de la pobreza extrema y la creación de empleo formal. Por supuesto el levantamiento de las injustas sanciones económicas es fundamental en este contexto. Igualmente debe establecerse una Seguridad jurídica real, para que haya inversión productiva —nacional e internacional— que beneficie a la población, el Estado debe garantizar el respeto a la propiedad privada y reglas claras, lo cual nos lleva de vuelta a la necesidad de respetar la Constitución.
3. Más allá del nuevo bipartidismo la transición amerita un Diálogo Plural, mayor Inclusión ciudadana: Limitar las negociaciones a una cúpula del Gobierno y a un sector tradicional de la oposición corre el riesgo de repetir errores históricos de hechos y de credibilidad. En todos estos años el gobierno y la oposición se transformaron en elites bienaventuradas cuyos representantes, muchos, se beneficiaban de la lucha por la democracia.
La mesa de diálogo debe incorporar a la sociedad civil, la academia, los sindicatos, los pensionados organizados, el sector empresarial privado y los gremios profesionales. Estos actores son los que verdaderamente conocen las necesidades de salud, educación, oportunidad y trabajo que padece el venezolano de a pie.
4. Por ultimo en estas ideas que expreso, el Estado de Derecho y Calidad de Vida son la garantía de avanzar en una sociedad que ha sido víctima de exclusiones de todo tipo y por parte de los actores políticos existentes tanto en el gobierno como en la oposición. La calidad de vida (servicios básicos, salud, educación, seguridad) está directamente ligada a la institucionalidad. La crisis eléctrica que sufrimos y padecemos no es culpa del súperniño, ni de Batman, ni de las iguanas, es culpa de la infame corrupción y el saqueo de los recursos públicos que ha sufrido el estado venezolano sin instituciones que investiguen, eviten y castiguen. Sin un Poder Judicial independiente y sin instituciones que rindan cuentas, cualquier mejora económica será temporal o exclusiva para pequeños grupos, los vivos de siempre que se cambian de colores de acuerdo a la circunstancia. Rescatar el Estado de Derecho es el único camino para que el ciudadano venezolano vuelva a confiar en su país como un espacio para desarrollarse, frenando así la migración y fomentando el regreso del talento humano.
El desafío es monumental porque implica cambiar la cultura política de las últimas décadas, pasando de la imposición y el centralismo al consenso y la gobernanza local. Debe reformarse urgentemente la constitución, eliminar la reelección indefinida de todos los cargos de elección popular, hecho vital para recuperar el concepto de republica que lleva implícito el criterio de la independencia de poderes. La reelección indefinida solo ha servido en Venezuela para levantar caudillos, visiones dictatoriales, exclusión y persecución ciudadana, así mismo el país debe regresar a la bicameralidad y reducir el periodo presidencial, son fundamentos indispensables para hablar de retorno a la democracia, al respeto y al estado de derecho.
*Leonardo Montilla*
*Politólogo*

Excelente opinión
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