jueves, 22 de septiembre de 2016

Escritos y Opiniones

Día de la Paz

Por: Leonardo Montilla
Ayer 21 de septiembre se celebró el Día Internacional de la Paz o Día de la Paz Mundial. Una fecha, cuyo principal objetivo es el llamamiento a la paz y a la no violencia en todo el mundo, así como el cese al fuego, a las armas. Es una fecha, que la humanidad eleva como símbolo de la tolerancia y la valoración a la vida humana por encima de las diferencias que puedan expresar.
El Día Internacional de la Paz, fue instaurado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 1981, mediante la resolución 36/67. La primera celebración de este día, ocurrió el 21 de septiembre de 1982. Sustentada esta decisión, en el objetivo fundamental del derecho público internacional que busca la armonía entre los diferentes Estados que componen la vida civilizada.
El mundo realiza diferentes actos y jornadas, en las que se exponen las razones fundamentales para el cese del sufrimiento a la que están sometidas miles y miles de personas que padecen las guerras y el dolor en su propia persona. También, se realizan diferentes actos religiosos en honor a todas aquellas personas que murieron siendo víctimas de guerras o de conflictos, y se pide por elevar el comportamiento de los gobiernos que deben velar por la tolerancia, los derechos humanos, la tranquilidad y el bienestar de sus ciudadanos.
La búsqueda de la paz a través del entendimiento que procuran las diferentes organizaciones internacionales existentes, tiene en la Agenda de Desarrollo 2030 de las Naciones Unidas, un instrumento de urgente aplicación; entre estos la superación obligada de la pobreza como proceso, cuyas consecuencias son caldo de cultivo para la confrontación y la desigualdad social y política en diferentes países del mundo.
Es por eso, que el tema elegido para el día en este año 2016, es el de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, elementos constitutivos de la paz.
Los 193 Estados Miembros de las Naciones Unidas, aprobaron por unanimidad los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible en una cumbre histórica de líderes mundiales celebrada en Nueva York en septiembre de 2015. La llamada Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, pide a todos los países que empiecen a trabajar para lograr estos objetivos en los próximos 15 años. Su finalidad como expresamos, es  eliminar la pobreza, proteger el planeta y garantizar la prosperidad para todas las personas.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible son útiles para lograr la paz en nuestros tiempos, pues está unida al desarrollo de factores interdependientes que se refuerzan mutuamente, siempre que se entiendan como una manifestación de bienestar humano.
Venezuela es hoy, víctima de un gobierno que desecha todos estos principios de la vida civilizada, la participación en las instancias internacionales no pasa del mero formalismo discursivo, con el cual pretende justificarse ante el mundo por la dantesca situación de decadencia que ha generado al pueblo venezolano. En estos momentos, cuando el mundo eleva miles de oraciones y conductas por la paz, el gobierno de Nicolás Maduro y sus socios militares recurren al vandalismo como muestra de lo único que les queda que es la violencia, organizando grupos de choque y propulsores de amedrentamiento al mejor estilo fascista, contra quienes reclaman respeto a la constitución.
Desarrollo, equidad, derechos humanos y democracia son elementos de la paz, lo que menos tenemos los venezolanos bajo este gobierno son precisamente estos elementos. La búsqueda de la Paz es otra razón para revocar al peor presidente y al peor gobierno que recuerde la historia patria.

@LeoMontilla

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lunes, 12 de septiembre de 2016

Escribe


Escribe que algo queda

Por: Leonardo Montilla
A propósito del artículo de la semana pasada, que agradezco muchos comentarios positivos, igualmente también, como es debido y malo sería que no ocurriera, a los que no les pareció o no estuvieron de acuerdo, hoy hago una referencia por la dedicación a escribir y debatir ideas. Entre los que no les gustó mucho esta un buen amigo compañero de trabajo, del cual recibí algunos improperios propios del comportamiento violento que expresa la frustración de tener que defender esta tragedia de gobierno; un amigo de esos poquitos que todavía se rompen las venas por lo que pretenciosamente llaman “revolución socialista”,  sin terminar de entender que lo único que están en la actualidad defendiendo son los privilegios de una élite militar cívico que sobre la base del padecimiento popular, del hambre y la miseria que han producido en la patria de Bolívar disfrutan del beneficioso socialismo bolivariano.
Recordemos a Kotepa Delgado, periodista y militante comunista de toda su vida, hombre honorable, honesto y vertical, siempre decía que el cambio social va unido a la escritura, la escritura fue el quiebre que en el proceso de la civilización humana significó el paso de la prehistoria a la historia. El que no escribe es porque no lee, es como el que no ve, ciego y mudo ante lo que pretende cambiar. Kotepa hombre honorable de pensamiento y conducta consecuente entre el decir y el hacer, fue siempre un exponente de las ideas de la militancia comunista, cuando los comunistas eran serios, escribió una columna por más de 40 años en el Nacional llamada “Escribe que algo queda” donde siempre manifestó lo que creía era su verdad en democracia y con tolerancia. Los militantes de la izquierda fracasada de hoy desprecian el pensamiento y la escritura porque no tienen argumentos ni ideas y mucho menos propuestas. Una tragedia para ese sector político que cada vez se reduce más.
Les dejo un texto corto escrito hace unos meses y que manifiesta parte de las razones por las cuales seguimos conjuntamente con el resto del país, trabajando por el referéndum revocatorio como derecho constitucional para revocar al peor presidente que ha tenido la historia de Venezuela.
"La Patria que dejó el difunto, es la del rostro triste, la del niño con miedo, la del joven sin futuro, la patria que dejó el difunto se hunde en el llanto de la madre y el dolor del padre cuando la injusta muerte nos lleva los hijos, la patria que dejó el difunto es donde no hay oportunidades, ni solidaridad, es aquella que ve como el futuro se consume en una ideología de vergüenza y del pasado. La patria que dejó el difunto, es la que excluye, la que abusa, la que no respeta la constitución, las leyes, esta patria que dejó el difunto es donde las buenas causas se nos vuelven oscuras, lejanas e imposible, es la patria del derroche para los privilegiados, para los que hablan de igualdad y aumentan los desiguales, es la patria que no grita porque esta muda de asombro y rencor, esa patria que un día se levantará y borrará los rastros de esta espiral de espinas que nos dejó el difunto”. #ChavezCulpable.
@LeoMontilla

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