jueves, 3 de noviembre de 2016

Tiempos de Grandeza..


Tiempos de grandeza

Por: Leonardo Montilla
El país observa a plenitud, los acontecimientos que políticamente buscan resolver la espantosa crisis humanitaria que padecemos por culpa de un modelo fracasado de gestión denominado socialismo del siglo 21, cuyo mayor logro es haber sumergido la república en la decadencia absoluta.
La política es la ciencia y el arte de lo posible, “es la búsqueda de los modos de hacer posible aquello que es necesario”; en este sentido, el diálogo como un  instrumento más en la lucha democrática y pacifista contra un régimen que engendra violencia y odio es importante y necesario. Todos los grandes cambios en función de resolución de conflictos han tenido en los encuentros de los contrarios un punto de avance para evitar conflagraciones, que al final a quien más daño hace es a los pueblos que desean paz, tranquilidad y bienestar.
La patria en términos generales, está conciente de la urgencia de salir del actual gobierno, la incapacidad manifiesta para abordar la crisis humanitaria es la causa fundamental del rechazo popular. Su accionar como siempre lo han hecho desde la violencia, el abuso, la amenaza y la violación a la Constitución.
Este cuadro amerita la grandeza con la que viene actuando la unidad democrática, el liderazgo nacional se coloca al lado de todas las posibilidades existentes para darle sustancia a la política que ha resultado exitosa en el despertar de la conciencia de las grandes mayorías nacionales y de la comunidad internacional, la salida pacífica, electoral y constitucional.
Las fuerzas políticas populares, estén donde estén ubicadas, así como los demás componentes de la sociedad democrática venezolana, hacen esfuerzos por romper la visión violenta que maneja el Gobierno. El encuentro entre todos los ciudadanos y su participación cada vez más activa en los procesos de cambio, es un importante elemento que tiene esta política pacifista y civilista, con el voto como instrumento democrático y constitucional para darle a Venezuela la posibilidad de salir en paz de esta dantesca crisis política, económica, social y moral, que es el resultado de dieciocho años de equivocaciones, agresiones y errores en la pretensión de imponer un régimen de exclusión, sin libertad, ni respeto por la vida.
La victoria democrática del 6 de diciembre pasado, es un hecho de capital importancia que muestra el escenario donde el Gobierno es derrotable, el escenario electoral, plural y participativo. El Gobierno minoritario de la élite militar-cívico busca expresamente bajar la moral de la gente a través de la confrontación del micrófono y el constante atropello al Estado de Derecho, Maduro no conoce otra cosa que la amenaza y la descalificación. Por tal motivo, cuando desde los ámbitos de la democracia se dinamita la posibilidad de acuerdos se cae en la estrategia oficialista, desmotivar y desmovilizar, cuando se actúa desde la vanguardia excluyendo y contraviniendo el principio de unidad superior se cae en el juego del Gobierno. El escenario del diálogo es contrario a los intereses de la cúpula militar-cívico, por eso buscan tirotearla y boicotearla con lo único que les queda, la amenaza y el miedo.
La vida es nuestro derecho fundamental inherente a la naturaleza propia del ser, la vida de la patria vale todo esfuerzo en paz y para rescatar la democracia. Desde aquí mi voto de confianza al liderazgo nacional demócrata, son tiempos de grandeza, ojalá en la MUD-Regional así lo entiendan.
@LeoMontilla

jueves, 6 de octubre de 2016

Derechos Humanos y Poder Publico

Derechos humanos y poder público

Por: Leonardo Montilla
La noción de derechos humanos se corresponde con la afirmación dignidad de la persona frente al Estado. El poder público debe ejercerse al servicio del ser humano: no puede ser empleado lícitamente para ofender atributos o posturas inherentes a la persona; el poder público está sujeto al derecho constitucional, que rige las fuentes objetivas y subjetivas de ese Estado, cuya razón de ser es el bien común.
La sociedad contemporánea reconoce que todo ser humano, por el hecho de serlo, tiene derechos frente al Estado, derechos que esta estructura tiene el deber de respetar y garantizar, al igual que  está llamado a organizar su acción a fin de satisfacer su plena realización.
Una de las características resaltantes del mundo contemporáneo es el reconocimiento de que todo ser humano, por el hecho de serlo, es titular de derechos fundamentales que la sociedad no puede arrebatarle lícitamente. Estos derechos no dependen de su reconocimiento por el Estado ni son concesiones suyas; tampoco dependen de la nacionalidad de la persona ni de la cultura a la cual pertenezca. Son derechos universales que corresponden a todo habitante de la tierra. La expresión más notoria de esta gran conquista es el artículo 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.”
El fundamento de este criterio es doctrinal. Para las escuelas del derecho natural, los derechos humanos son la consecuencia normal de que el orden jurídico tenga su arraigo esencial en la naturaleza humana. Las bases de justicia natural que emergen de dicha naturaleza deben ser expresadas en el derecho positivo, siendo además luchas y logros del desarrollo de la civilización que siempre ha buscado la paz como armonía entre los seres humanos.
Los venezolanos hoy presenciamos las más brutales contradicciones que ocurren en la relación Estado-ciudadano-derechos humanos, al ver cómo la constitución, norma de convivencia y cohabitación de la república es violentada desde las más altas instancias del Poder Público Nacional, conducido circunstancialmente con una evidente visión militarista y antidemocrática.
 El Poder Público Nacional está constituido por todas aquellas instituciones u órganos del Gobierno señaladas en Nuestra Carta Fundamental, con competencia a nivel nacional, por lo tanto su funcionamiento o competencia corresponde a las disposiciones constitucionales, hacer lo contrario es actuar contra la República y contra sus ciudadanos. Violando los derechos inherentes a la dignidad de convivencia pacífica y civilizada.
En una breve reseña histórica constitucional de occidente, nuestra concepción en derechos humanos y poder público se define conociendo que fue en Inglaterra donde emergió el primer documento significativo que establece limitaciones de naturaleza jurídica al ejercicio del poder del Estado frente a sus llamados súbditos: la Carta Magna de 1215, la cual junto con el Hábeas Corpus de 1679 y el Bill of Rights de 1689, pueden considerarse como precursores de las modernas declaraciones de derechos. Estos documentos, que si bien, no se basan  en derechos inherentes a la persona sino en conquistas de la sociedad, muestran los derechos del pueblo en relación al uso del poder, establecen los deberes para el gobierno con la población; ahí es donde nace la obligación de la institución gobierno como parte del Estado para con la gente. Es decir el poder público sirve, no se sirve.
Desde el momento que se reconoce y garantiza en la constitución que hay derechos del ser humano inherente a su misma condición, anterior y superior al poder del Estado, se está limitando el ejercicio del mismo, al cual le está negado afectar el goce pleno de aquellos derechos.
Por tal motivo es que cada actuación, cada intento de violentar la Constitucion por parte del Presidente, de la élite militar cívico del Psuv, es una violación de los derechos humanos a los venezolanos. La negativa inconstitucional contra el referéndum, los presos políticos, la represión por pensar, la paralización vergonzosa de las elecciones regionales, el bloqueo al poder legislativo, la conducta de la sala constitucional del TSJ y ahora el intento de abrogarse la aprobación del presupuesto no son sino ejemplos de estas  violaciones a los derechos humanos de los venezolanos entre otros tantos delitos que esta fracasada izquierda presenta como legado.
@LeoMontilla

LEYENDA INDIA (El Águila y el Halcón).wmv

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