miércoles, 16 de noviembre de 2016

Escritos y Opiniones


Trujillo en buenas manos, a Marcos voy

Por: Leonardo Montilla
 @LeoMontilla
La política como ciencia es entre otras cosas el arte de hacer realidad las cosas que son posibles, ante la dramática situación de crisis que padece la patria, los sectores democráticos ubicados desde la MUD hasta grupos de presión social e individualidades ubicados en distintos escenarios, hacen votos por conquistar una salida pacífica, constitucional y electoral a esta dura situación que afecta a todos los ciudadanos por igual.
En este sentido y como parte de ese proceso, se plantea la reinstitucionalización del país, el respeto a la Constitución y la renovación de las distintas instancias del poder público tal como lo establece la norma. Derrotar a Maduro y su elitesco gobierno militar cívico, pasa por recuperar para la civilidad todos los escenarios posibles.
Se plantea entonces como instrumento de lucha popular, las próximas elecciones regionales para cambiar los gobernadores y parlamentarios regionales, obviadas intencionalmente por el Gobierno en su permanente violación a la constitucionalidad y el pánico al veredicto popular, pero impuestas por la presión política interna e internacional, para mediados del año que viene; en lo particular creo que vienen anuncios más pronto de los que ya están establecidos.
Se nos presenta la hora de las definiciones en esta materia; el llamado a calle permanente para hacer respetar los alcances de la mesa de negociación, tiene en la estrategia derrotar la cúpula oficial, es su mejor opción. Es así como un liderazgo sostenido por la fuerza del apoyo de la gente como el de Marcos Montilla, se expresa como la mejor alternativa para los deseos libertarios del pueblo trujillano.
Avanzamos en este sentido en nuestra región, la figura emblemática de buena gestión pública y trabajo permanente personificado por el alcalde del municipio San Rafael de Carvajal, se crece incansablemente en función de conquistar para la patria los mejores caminos. Pueblo a pueblo, casa x casa, llevando el mensaje de la Unidad para poder salir de esta pesadilla gubernamental y colocar los cimientos de la recuperación de un mejor país y un mejor Estado, Marcos Montilla desarrolla un liderazgo social de profundo contenido popular, consolidado desde el pueblo mismo que lo acompaña en este peregrinar permanente en aras a la justicia y al rescate regional, qué en mala hora cayó en manos del militarismo elitesco. Su vocación de servicio, compromiso ineludible con los pobres, regionalista a carta cabal, defensor de la descentralización, humilde y amigo de todos, lo coloca como el líder adecuado para derrotar al peor gobernador que ha tenido la historia trujillana.
Marcos Montilla Gobernador es un sentimiento que recorre cada una de las parroquias y municipios del estado Trujillo, su condición de vinculación popular lo ha vuelto un escudo contra todo tipo de intenciones válidas o no de evitar su desarrollo, la gente, sobre todo los humildes y la juventud se convirtieron en sus defensores y protectores, es un liderazgo con criterio de la necesidad de equipos permanentes de trabajo, cuyo razonamiento haga posible la victoria popular de derrotar al régimen madurista en Trujillo, y colocarnos en el camino de los históricos cambios que vienen. Trujillo en buenas manos, a Marcos Voy.

@LeoMontilla

martes, 15 de noviembre de 2016

Carlos Raul Hernadez


El bisonte del sur

Pese a la crónica confrontación entre halcones y palomas, la MUD no se puede dividir, menos por las declaraciones de amor eterno de sus miembros, que por ser la única tarjeta opositora con existencia legal ante el CNE. Quien se le ocurra irse, no podrá ser candidato a gobernador, alcalde, diputado, concejal ni presidente. Muerte civil para cualquiera con status y reconocimiento asociados a tales cargos. Un vínculo sostenido solo por las leyes, lo contrario de aquellos a los que une la intensidad sin importar tales lazos. Para los ratones de filmoteca, la Unidad es lo contrario del  matrimonio a la italiana, que el neorrealismo romano de posguerra inmortalizó como dos seres unidos solo por el sentimiento, él (Mastroiani) casado, ella (Sofía Loren) incondicional. Como en toda casa de vecindad en la Unidad hay lunas de miel, sentimientos candentes, divorcios no consumados, convivencias infelices, infidelidades.
Hay quienes no trabajan, no producen, no estudian, no tienen votos, no aportan políticamente, no representan a nadie, ni son queridos por la opinión pública y están ahí prueba de la amplitud y tolerancia de la familia. Pero ciertos cargos de origen electoral tienen, como el amor, más tracción que un misil Titán. Por eso algunos soportan vivir juntos pero  dormir en camas separadas hasta que haya condiciones políticas normales y puedan hacer la partición de bienes. Sufrirán los hijos pequeños, los micropartidos inhábiles para sobrevivir por sí solos, ya que los grandes no reclamarán su guardia y custodia. Cuando el CNE los llame a matricularse, las cosas tenderán a cambiar.  Al no ser el gobierno una amenaza electoral, como ya dejó de serlo, cada quien querrá tener sus candidatos y tarjetas, y la unidad perfecta y también la imperfecta se harán más complicadas.
Es del sur, viene del norte
Las tensiones internas obedecen a algo normal: las diferentes ideas sobre qué hacer. Pero a algunos lo único que se les ocurre es denigrar, sin capacidad para construir su propia plataforma política. Solo saben hacer y decir lo contrario del núcleo dirigente principal, ser su fotografía en negativo, lo que ahorra muchos esfuerzos intelectuales. El mito ingenuo que llaman la calle, termina por ser el joker, el mono de la baraja, el sustituto de la política y de la imaginación. Fukuyama hace un par de años escribió sobre la inutilidad de desgastar los movimientos de masas en eso y Montaner lo hizo hace apenas dos meses. Frente a cualquier problema, en medio de discursos estremecidos, aparece la idea salvadora: ¡una marcha! Se ponen en eso esperanzas y ensoñaciones. Va la marchita o marchota y luego la gente regresa a su casa  en trauma porque “no pasó nada”.
Ecuánime desde su trinchera europea, un combatiente originario del cono sur revienta una mañana en bufidos de bisonte salvaje, arroja el gorro de sensatez que descubre la recia cornamenta del testuz, y embiste hasta su propia sombra. Bisonte tendría que haber sabido de siempre, por diablo y por viejo, que el RR era un embarazo ectópico, pero descubrirlo tarde fue para él una banderilla de fuego clavada en el lomo. Sus coces furiosas causan estupor, justificadas, según él, en la pasión de la lucha. Refutó “la salida” en 2014 y ahora defiende su procedimiento en 2016 (“¡calle, calle, calle!”, pero constitucional, eso sí) y escupe fuego contra “la MUD dialoguera”. En La vía láctea de Buñuel, un orador diserta brillantemente frente a un embelesado auditórium. Irrumpen cuatro enfermeros, le ponen camisa de fuerza, se disculpan y se llevan de nuevo el fugado al manicomio. Con asesores así no se necesitan adversarios y si se confiaba que ayudaría a un importante cliente, ha fomentado un caos.
Haga lo suyo
La revolución de espiroquetas pálidas ha hecho perder a los venezolanos casi 20 años y al que se le acerca, aunque sea virtualmente, lo puede tornar demente y tragasables como al Bisonte del sur. Los combatientes del teclado, y la guerrilla off-shore, han encanecido denigrando de la Unidad, y acusan a sus líderes de traidores con la entrepierna vacía, sin testigos, en término traducido del latín. De repente se animan y para predicar con el ejemplo, tal vez emprendan su propia invasión por Machurucuto como una vez Moleiro y Pérez Marcano, solo que ahora sería una hermosa regata desde Florida. Los frena que en ese rudo montarascal no hay Internet, sólo culebras, bilharzia, leishmaniasis, zancudos, cadillos, arañas y mucho calor pero tanta rabia por los traidores tal vez no de otro recurso. Pasa hasta en las mejores familias.
En la Nicaragua del primer Daniel Ortega las diferencias entre la oposición eran tan irreconciliables que unos se fueron a la guerra, la llamada contra y otros asumieron la acción civil, sin odiarse. Del movimiento peronista que hacía resistencia pacífica a la dictadura argentina y pedía elecciones, se diferenciaron los Montoneros que mataban gente y cada quien en lo suyo. Los partidos hacían oposición pacífica a Bordaberry en Uruguay, y los Tupamaros en sus rocambolescas aventuras. A diferencia de muchos de los duros varones del teclado, que están bastante fuera de forma, próstata grande e hipertensión, las mujeres se ven muy sexy vestidas de guerrilleras, con sus mochilas, gorras y Kalashnikov como aparecen las combatientes de FARC por televisión.
@CarlosRaúlHer

viernes, 11 de noviembre de 2016

Joan Manuel Serrat - "Gala 50 Años 2014" (Tve) (completa+subtítulos)

Algunas Graficas


Graficas

 Leonardo Montilla-Guillermo Montilla

                                     
                                                       Carolina Montaguth


                                                    Marcos Montilla-Leonardo Montilla

                                                             Leonardo Montilla





jueves, 10 de noviembre de 2016

Escritos y Opiniones

Escritos y opiniónes

 GOBERNABILIDAD  DEMOCRACIA y CONSTITUCION
                                                                          Leonardo Montilla

 "legitimidad, eficacia, estabilidad, paz, Justicia, tolerancia y Constitución”
 De acuerdo con una definición mínima de democracia como forma de gobierno, tal como la ha caracterizado el Prof. Norberto Bobbio en sus estudios sobre Democraty; podemos afirmar…“Democracia es un sistema que hace referencia a un conjunto de reglas fundamentales que establecen quiénes están autorizados a tomar decisiones, bajo qué procedimientos y en qué condiciones. De acuerdo con esto, una forma de gobierno será considerada democrática sólo si se cumple con parámetros donde los elementos  involucrados en los procesos de toma de decisiones son la mayoría de la población  con sus manifestaciones, deberes y derechos”. (Bobbio, pág. 47)
 “El procedimiento de toma de decisiones se rige por el principio de mayoría; y están garantizadas un conjunto de libertades básicas (de opinión, de información, de asociación, de reunión) que permiten a los sujetos involucrados presentar o elegir opciones políticas definidas sin que pesen sobre ellos mecanismos de coacción”. (Ídem, pág. 49)
Si la democracia es como dicen los investigadores una forma de gobierno, la gobernabilidad, como venimos señalando, es más bien un estado, una propiedad o una cualidad que nos indica el grado de gobierno  o incidencia que se ejerce en una sociedad; ese grado de gobierno está representado por un nivel de equilibrio dinámico entre demandas sociales y capacidad de respuesta gubernamental.  En este sentido el actual gobierno venezolano representa la antítesis de este principio que coloca la legitimidad como una manifestación de la eficiencia y la eficacia; la crisis abismal que padece el país es demostrativa de ello, sumando ahora la situación de inconstitucionalidad que se ha planteado en el Estado Venezolano, pasando por encima del principio doctrinal de separación de los poderes.
Si algo es importante para desarrollar un verdadero sistema democrático, donde el modelo de desarrollo constituya las formas de encuentro social para el bienestar colectivo, es la legitimidad de origen político del planteamiento, su ejercicio gubernamental y de su conexión con los grandes actores de la participación. El régimen militar cívico vigente en su afán de convertirse en una absoluta hegemonía se aleja permanentemente de este criterio y su comportamiento antidemocrático y extremista es cada vez más evidente. El Estado de Derecho jamás había estado en la Venezuela contemporánea tan deteriorado como en estos momentos históricos.
El reto de conectar democracia, gobernabilidad y calidad de vida, es hacer que las instituciones que brinda la constitución funcionen, es rescatar la independencia de los poderes, es hacer que la  gobernabilidad sea expresión de la legitimidad de un sistema que dé respuesta a la innovación en las nuevas tendencias ciudadanas, de la independencia de sus movimientos sociales, del amplio bagaje del conocimiento humano, de la libertad, los Derechos Humanos, la tolerancia, la libertad de opinión y la justicia social, es decir es rescatar la constitución nacional.
En estos tiempos donde nos ha llevado el proceso político venezolano, su historia y su democracia, la mejor y única manera de recomponer una patria justa con  gobernabilidad y bienestar  es sobre la legitimidad de una gestión pública que abra causes al Desarrollo Humano, donde se comprenda  y asuma el marco de complejidades de los procesos emancipadores, siempre en Democracia ciudadana, con equidad, respeto y en paz, el voto como instrumento de cambio es fundamental; la salida es pacífica, electoral y constitucional.
@LeoMontilla


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