Articulo del Prof. Francisco Gonzalez Cruz 04/05/2014

El Día de Júpiter
ÍNDICE DE PROGRESO SOCIAL
Francisco González Cruz
Existen muchos métodos para medir el desarrollo de los países y compararlos entre sí, con el fin de estudiar cuales son las razones que explican que unos progresen y otros no. El mejor hasta ahora ha sido el “Índice de Desarrollo Humano” (IDH) del Programa de las Naciones para el Desarrollo. En estos días la “Social Progress Imperative”, una organización sin fines de lucro con sede en los Estados Unidos, publicó el “Índice de Progreso Social” que mide el nivel al cual los países cubren las necesidades sociales y ambientales de sus ciudadanos. Para ello evalúa cincuenta y dos indicadores en las áreas de Necesidades Básicas Humanas, Fundamentos del Bienestar y Oportunidades. Allí se muestran el desempeño relativo de los países con la intención de elevar la calidad de la discusión acerca de las prioridades nacionales y para guiar las decisiones de inversión social.
Nueva Zelanda (88,24), Suiza, Islandia, Holanda, Noruega, Suecia, Canadá, Finlandia, Dinamarca, Australia, Austria, Alemania, Reino Unido, Japón, Irlanda, Estados Unidos, Bélgica Eslovenia, Estonia y Francia ocupan los veinte primeros puesto en el novedoso “Índice de Desarrollo Social 2014”. España ocupa el lugar 21.
Los veinte últimos son Mali, Tanzania, Yibuti, Camerún, Mozambique, Irak, Madagascar, Liberia, Mauritania, Togo, Nigeria, Pakistán, Yemen, Níger, Angola, Sudan, Guinea, Burundi, República Centro Africana y Chad (32,60).
El orden de los países latinoamericanos son: Costa Rica (que ocupa el lugar número 25 a nivel mundial)(77,75), Uruguay, Chile, Panamá, Argentina, Brasil, Trinidad y Tobago, Ecuador, Colombia, México, Perú, El Salvador, Venezuela (lugar 67)(63,68), República Dominicana, Bolivia, Paraguay, Nicaragua, Guatemala, Honduras y Cuba (lugar 79) (61,07).
Como se puede apreciar a simple vista, los países exitosos son aquellos cuyos habitantes viven en libertad, en democracia y tienen instituciones respetables. Los países fracasados no tienen libertad, ni democracias saludables ni instituciones respetables. Y allí fundamentalmente está la diferencia.
Se demuestra una vez más que no son sus riquezas naturales, ni el color de la piel de sus habitantes, ni su religión predominante, ni su clima, ni el tamaño del país. Eso no cuenta. Lo que sí importa es la seriedad de sus instituciones, la calidad de la educación, una economía sana y solidaria, la densidad de su capital social.
En esa lista están resumidos los caminos que van al bienestar y al éxito. También los que conducen al desastre. En esta dirección encontrarán todo la información al respecto: http://www.socialprogressimperative.org/es/data/spi.

FGC/ abril 2014

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