jueves, 29 de junio de 2017

UNIDAD: Henry Ramos y Simón Calzadilla en Valera

Henry Ramos y Simón Calzadilla en Valera

Por: Leonardo Montilla
Para hoy jueves 29 de junio, está planteado en la región la visita de los diputados Henry Ramos y Simón Calzadilla. La misma se enmarca dentro del esfuerzo del parlamento nacional en defender la Constitución, rescatar la institucionalidad, denunciar la constituyente fraudulenta y evitar que el Estado policial se imponga por encima de la naturaleza democrática de los venezolanos.
Dos figuras de relieve nacional cuya gestión política ha sido reconocida por todos; con valor y cumpliendo a cabalidad la misión que les encomendó el pueblo venezolano, Henry Ramos y Simón Calzadilla representan el esfuerzo de la civilización por evitar que la visión grotesca del autoritarismo tiránico nos lleve al peor de los mundos. El parlamento nacional, poder legislativo establecido en la Constitución, poder de alta legitimidad de origen, más de siete millones de votos, enfrenta en este momento los embates de la satrapía enquistada en Miraflores. Hace dos días veíamos como un militar fascista, al mejor estilo de los gorilas del cono sur agredía al actual presidente de la Asamblea Nacional Julio Borges, sin el mínimo respeto por la convivencia ciudadana. Una bufonada que al igual que el cuento del helicóptero robado, no buscaba sino distraer la opinión pública ante la brutal sentencia del TSJ  donde le quitan inconstitucionalmente parte de las competencias al Ministerio Público, otro acto del golpe de Estado continuado que la izquierda fracasada está realizando para su triste historia.
Los diputados nacionales conjuntamente con nuestros parlamentarios regionales, con la dirigencia de la MUD y con el pueblo en la calle recorrerán varios municipios del estado Trujillo. Ante la crisis económica y la crisis institucional la fuerza popular que clama cambio social se mantiene y continúa sumando voluntades. Desde Valera, Pampán, Trujillo, Boconó y Campo Elías, así como a través de los distintos medios de comunicación, los trujillanos acompañaremos al parlamento nacional en este esfuerzo por el rescate de la patria. El gobierno de la decadencia, del abuso del hambre y miseria no podrá imponer su visión fascista de la historia y del futuro. Bienvenidos diputados.
El peligro de una vida distinta: La operación política que desde la presidencia de la república se intenta establecer para destruir la propia constitución, con la llamada constituyente corporativa o fascista sólo puede ser entendida como parte del concepto hegemónico de la vida pública que una izquierda fracasada pretende imponer para atornillarse en el poder a costa de la destrucción de un país que los rechaza totalmente y como la negación del objetivo supremo del Estado como tal. La situación planteada con el golpe de Estado continuado, elaborado y estructurado por la írrita interpretación y postura política de la sala constitucional del TSJ, así como la referida propuesta presidencial “constituyentista” ha colocado nuevamente a la luz pública la visión del Estado monárquico sin derechos ciudadanos que plantea esta izquierda borbónica cuya razón de existencia fue destruir las posibilidades de avance y desarrollo colectivo de un país que tuvo todos los recursos necesarios para tal fin. El gran culpable Hugo Chávez quien abrió las compuertas de un estilo gubernamental nada consonó con la libertad, la tolerancia y la democracia.
@LeoMontilla

jueves, 22 de junio de 2017

Pompeyo Marquez, valiente, Digno..

Pompeyo

Por: Leonardo Montilla
Esas madrugadas extrañas, como la de hoy 21 de junio, donde sabes que algo está pasando pero que no sabes qué es todavía, nos llega la noticia vía Twitter del fallecimiento de Pompeyo Márquez, legendario combatiente que supo enaltecer el culto a la amistad y a la cordialidad sin claudicar en sus recias posturas que siempre colocó como la búsqueda de la justicia y la verdad.
La historia política de Venezuela del siglo XX así como los 17 de este trágico XXI, tiene en Pompeyo un protagonista de alto valor. No solamente fue el organizador militante del PCV (cuando el PCV era serio), también del MAS, al igual que de la clandestinidad contra la opresión de Pérez Jiménez y la insurrección de los años 1960, fue de la misma manera uno de los grandes pensadores e intelectuales del pensamiento transformador latinoamericano y mundial. Junto con Teodoro Petkoff, establecieron los avances que desde la perspectiva revolucionaria se planteaba de acuerdo al desarrollo de la civilización, dando como resultado la consolidación de una visión profundamente democrática y plural de los procesos y cambios sociales.
La llamada izquierda latinoamericana, repito de nuevo, la seria, no está piltrafa de oportunismo que destruye Venezuela, tuvo en Pompeyo un propulsor de las ideas en grandes debates sobre el papel de la democracia como elemento básico de cualquier transformación que buscara reivindicar al ser humano; combatir las desigualdades y ampliar el bienestar individual siempre con los derechos fundamentales por delante. Esas ideas, esas propuestas fueron el soporte de la renovación y modernización de los partidos y movimientos populares en muchos de nuestros países; por tal convicción siempre, y recuerdo los debates del MAS del año 1998, se opuso con todo su peso político y moral al apoyo que este partido le dio en aquel momento a Hugo Chávez; avizoraba Pompeyo la tragedia que se le venía al país con esa decisión que se tomo en aquel momento.
Defensor de la descentralización y una de sus principales cualidades, difícil en la política, preservar y acuñar un gran tesoro de amistades; salvando las diferencias, Pompeyo era un constructor de amigos y allegados, colocados siempre en la cordialidad de las ideas que sólo un demócrata por naturaleza como lo era podía cultivar.
La claridad y la lucidez sobre la actual situación nacional que demostraba, lo refería en sus artículos y opiniones que permanentemente publicaba, a finales del año pasado escribía en uno de ellos: “Un hecho que no se puede negar es el enorme fracaso de la gestión gubernamental de Chávez, fracaso agudizado por Nicolás Maduro y que se ha prolongado por 15 años, con intenciones de perpetuarse. La incapacidad de éste no le permite ver la magnitud de la crisis nacional.
Él y la camarilla gobernante no encuentran qué hacer con el país, no saben cómo hacerle frente a la crisis y esa indecisión e incapacidad no hace sino agravarla. Por eso lo más fácil para él fue acudir a la represión de la protesta que crece día a día utilizando a organismos de seguridad y bandas armadas, a la tortura de los detenidos, al secuestro y a las detenciones ilegales, y la Constitución también ilegal de tribunales penales para castigar a la disidencia, violando de manera flagrante los más elementales derechos humanos y la propia Constitución vigente.
La última vez que el viejo Pompeyo estuvo en Valera, fue para participar en un evento de las fuerzas democráticas que se realizó en La Ganadera, ahí lo vimos como siempre, recio, fuerte, luego en varias actividades caraqueñas coincidimos y como siempre muy conversador,..¿Cómo está Trujillo? Preguntaba de una vez.
El mejor homenaje a Pompeyo es continuar defendiendo la Constitución, la democracia, oponerse a la opresión. Gracias a la vida Pompeyo, gracias por tus enseñanzas, por tu lucha por tu ejemplo, por tu amistad y tus ideas.
@LeoMontilla

jueves, 15 de junio de 2017

Del Hambre y La Constitución

Del hambre y la Constitución

Por: Leonardo Montilla
Desde el hambre a la Constitución, dos palabras que pueden resumir el rotundo fracaso de la izquierda militarista que en mala hora gobierna Venezuela. La crisis económica agobia cada vez más a los venezolanos, la escasez de alimentos así como los enormes niveles de inflación son peores cada día. Las colas en los abastos son milenarias y los productos cada vez menos. Igualmente la dantesca situación de la salud, no hay medicamentos, ni siquiera antibióticos elementales, la inseguridad delictual y la falta de oportunidades de desarrollo individual y colectivo son el drama a la que nos ha traído la gestión del actual gobierno quien cada vez luce  mayormente solitario, decadente y anti popular.
Aunado a esta desproporcional situación económica y social, aparece ahora la otra parte de la crisis como lo es la actuación gubernamental saltándose la Constitución y las leyes, colocando la república en una situación de anomia institucional, donde la anarquía y el imperio de los hombres se acentúan por encima del imperio de las leyes. Un país donde no exista el respeto a las normas constitucionales que viene a ser el contrato de convivencia social va rumbo al peor de los mundos; a ese mundo de violencia donde  la élite militar cívico pretende desenvolverse para atornillarse en el poder.
Es decir la crisis de la decadencia, que tiene como conductores al ejecutivo nacional, al TSJ, al CNE y una parte del Poder Moral, es producto de la malévola intención de crear un Estado autocrático, violador de las elementales normas civilizadas, sin derechos humanos y sin garantías constitucionales; donde hasta los dignos derechos inherentes al ser por medio del derecho natural sean desaparecidos en función de los privilegios de unos pocos.
Esa es la naturaleza de la propuesta política que desde la presidencia de la república se pretende al impulsar, con el apoyo cómplice de los poderes sumisos, desconocedores de la norma, una asamblea constituyente ilegal, inconstitucional e inmoral carente de todo apoyo popular y protagónico.
El país está en la calle, diferentes sectores incluyendo algunos vinculados al propio chavismo, levantan su voz en contra de este fraude constituyente que no tiene otra razón de ser sino perpetrar en el poder a la élite gobernante, en una especie de monarquía absolutista, sin libertad ni justicia.
Cada marcha, cada protesta, cada opinión o conducta irreverente de los venezolanos es un reclamo contra quienes nos hundieron en esta crisis; cada protesta por la falta de comida es una protesta por defender el Estado de Derecho, cada protesta contra la inseguridad, contra la crisis hospitalaria y de abastecimiento de medicinas es un grito que  reclama nuestros derechos, cada joven fallecido a manos de la dictadura genocida era una luz de esperanza por tener un país de oportunidades para todos.
El gobierno luce entrampado, no tiene apoyo popular salvo el que proviene de la presión a los empleados públicos y que como toda amenaza tiene fecha de caducidad. Todos los días pierde apoyos importantes a lo interno e internacionalmente. Luce dividido, sin liderazgo, sólo la inmensa botija del erario público que utiliza para manipular la pobreza. La irreverencia popular, democrática y pacífica no cesa, aumenta y suma voluntades, sobre todo porque la conciencia colectiva, hasta en el último rincón del país, aspira y desea cambio. Venezuela no se rinde. La Constitución es el camino.
@LeoMontilla

lunes, 12 de junio de 2017

CIEN AÑOS DE SOLEDAD

Cien años de soledad

Por: Leonardo Montilla
Cincuenta años de la saga de los Buendía. Cien años de soledad, la obra cumbre de la literatura latinoamericana, cumple sus primeros cincuenta años de existencia en el imaginario mundial. Un texto cuyo hecho fundamental es el paso por las realidades de nuestros países en sus esplendores, sufrimientos y procesos.
Una obra que desde el realismo mágico de García Márquez, genialmente  se recorre cada creencia, cada misterio, cada idolatría, así como cualquier soledad de esas que se expresan en cada uno de nuestros pueblos donde los aconteceres van ligados a historias familiares, caudillos militares y amores de pasionales presencias y ausencias.
Es una inmensa crónica sobre los cien años de soledades en las relaciones entre la familia Buendía y el citado lugar Macondo, el cual, tras una larga cadena de pasiones desbordadas, revoluciones y calamidades, queda sepultado en medio del olvido y la soledad ante el empuje de un mundo mecánico y ajeno, llamado civilización y manejado por la tecnología.
La realidad real y la realidad irreal de “Cien años de soledad” hace que cada personaje de la novela sea parte del imaginario cotidiano; con una profunda connotación política y social, donde las costumbres se internan en los acontecimientos y en sus consecuencias, cien años de soledad es la manifestación literaria de mayor vigencia del boom literario latinoamericano; su dogma es la vida propia del ser de esta parte del mundo que no se cansa de ver cómo cambia todo a su alrededor…
Una observancia unitaria
Importante para todos los que de una u otra manera luchamos por rescatar la institucionalidad y defender la constitución, es ampliar los niveles de participación; la MUD, su liderazgo, sus activistas debemos hacer esfuerzo por encontrar más caminos a la participación popular. La humildad y el comprender que todos somos importantes y necesarios es el comienzo de la gran victoria popular.
Basta de represión
El desconocimiento a las competencias establecidas por la Constitución a los diferentes poderes públicos es una violación más a los derechos humanos y a las garantías constitucionales de los venezolanos. Una brutal escalada represiva, donde a la fecha nuestra juventud es la víctima principal, utilizando para eso la Guardia Nacional en un triste papel de represor de ciudadanos que lo único que exigen son derechos, el desconocimiento político del tribunal a un poder legítimamente constituido desde el poder originario es un intento más de pretender crear un Estado donde el imperio de los hombres se imponga sobre el imperio de la ley. Un Estado decadente cuya visión fracasada de una izquierda corrupta y militarista se imponga sobre la vida civilista que reza nuestra Carta Magna. Basta de represión. El poder constituido jamás estará por encima del poder constituyente. Sólo el soberano convoca una constituyente.
@LeoMontilla

viernes, 19 de mayo de 2017

Desde la izquierda fascista

Por: Leonardo Montilla
Nuevamente asistimos a una contradicción de esas a las que nos tiene acostumbrados el régimen militar cívico que en este tiempo destruye la patria. El pensamiento de la reivindicación social que históricamente siempre utilizó la humanidad para su avance y civilización, sirve actualmente para la más vil violación a los derechos humanos y a la norma constitucional que la historia republicana de Venezuela recuerde.
El concepto de Estado es la integración de normas y reglas que constituyen sus componentes y los mecanismos de convivencia en el marco de una determinada complejidad social y humana; es la nación jurídica y políticamente organizada, es decir, el Estado es una estructura política y jurídica que detenta la soberanía en función de la convivencia, el orden, las instituciones, el territorio, la población y el reconocimiento internacional. Jacques Maritain expresó en el Hombre y el Estado que “La función concreta del Estado, como razón de ser, es velar por el orden legal y la aplicación de la ley”.
La operación política que desde la presidencia de la república se intenta establecer para destruir la propia Constitución, con la llamada constituyente corporativa o fascista solo puede ser entendida como parte del concepto hegemónico de la vida pública que una izquierda fracasada pretende imponer para atornillarse en el poder a costa de la destrucción de un país que los rechaza totalmente y como la negación del objetivo supremo del Estado como tal. La situación planteada con el golpe de Estado continuado, elaborado y estructurado por la írrita interpretación y postura política de la sala constitucional del TSJ, así como la referida propuesta presidencial “constituyentistas” ha colocado nuevamente a la luz pública la visión  del Estado monárquico sin derechos ciudadanos que plantea esta izquierda borbónica cuya razón de existencia fue destruir las posibilidades de avance y desarrollo colectivo de un país que tuvo todos los recursos necesarios para tal fin. El gran culpable Hugo Chávez, quien abrió las compuertas de un estilo gubernamental nada cónsono con la libertad, la tolerancia y la democracia.
El desconocimiento a las competencias establecidas por la Constitución a los diferentes poderes públicos es una violación más a los derechos humanos y a las garantías constitucionales de los venezolanos. Una brutal escalada represiva, donde a la fecha nuestra juventud es la víctima principal, utilizando para eso la Guardia Nacional en un triste papel de represor de ciudadanos que lo único que exigen son derechos, el desconocimiento político del tribunal a un poder legítimamente constituido desde el poder originario es un intento más de pretender crear un Estado donde el imperio de los hombres se imponga sobre el imperio de la ley. Un Estado decadente cuya visión fracasada de una izquierda corrupta y militarista se imponga sobre la vida civilista que reza nuestra Carta Magna.
En cuarenta y cinco días de protestas y reclamos populares la respuesta del gobierno es violencia y más violencia, desconocimiento al derecho natural de la vida y la libertad; solo una izquierda fascista excluyente y militarista puede engendrar este estilo de gobernar.
Un comentario final que se viene a la mente en estos tiempos de represión, luego de leer algunas pretendidas justificaciones de un buen amigo Edgar Barreto, que desde su posición gubernamental justifica este estado de anarquía al cual desde años mozos nos opusimos, siempre desde nuestras convicciones. Edgar es mi amigo, lo sé un hombre honrado, honesto, lamentable la espalda que le está dando a la historia apoyando un régimen genocida que hace lo que toda la vida hemos combatido.
Venezuela no se rinde, no hay espacio para el pesimismo, el dolor y el llanto de la patria que ve perder sus hijos por culpa de una izquierda fascista es razón suficiente para continuar la lucha hasta salir de esta pesadilla en que un populista irrefrenable nos hizo transitar.
@LeoMontilla

miércoles, 17 de mayo de 2017

Venezuela contra la constituyente fascista

Por: Leonardo Montilla
El mundo observa a plenitud los acontecimientos que políticamente buscan resolver la espantosa crisis humanitaria que padecemos los venezolanos por culpa de un modelo fracasado de gestión denominado socialismo del siglo 21, cuyo mayor logro es haber sumergido la república en la decadencia absoluta.
La política es la ciencia y el arte de lo posible, “es la búsqueda de los modos de hacer posible aquello que es necesario”; en este sentido el país entero, incluyendo gente afecta al gobierno ha reaccionado con estupor y rechazo a otra vulgar operación de piratería política del gobierno nacional con el llamado a la constituyente sectorial, fraudulenta y anticonstitucional.
La patria en términos generales está consciente de la urgencia de salir del actual gobierno, la incapacidad manifiesta para abordar la crisis humanitaria es la causa fundamental del rechazo popular. Su accionar como siempre lo han hecho es desde la violencia, el abuso, la amenaza y la violación a la Constitución. Precisamente ahí en la violación a la norma fundamental de convivencia y acuerdo social es donde llegamos al punto de quiebre o elemento culminante de una crisis terminal de este modelo político que un día implementó Hugo Chávez y que ha constituido el peor fracaso social, político y económico que la república ha vivido.
Desde la visión que nos brinda el Derecho Constitucional no tiene para ningún lado pertinencia alguna este planteamiento que lo único que hace es corroborar la pretendida hegemonía que el madurismo quiere imponer para perpetrarse en el poder sin ningún tipo de apoyo popular. El gobierno nacional está cada vez mas solo en esa intención autocrática y en esa visión radical de cambiar el modo de vida de los venezolanos para llevarnos a un régimen donde las garantías constitucionales y los derechos humanos, políticos y civiles así como la composición de un Estado Federal, descentralizado y democrático desaparezca de un todo.
Este cuadro amerita la grandeza con la que viene actuando la unidad democrática, el liderazgo nacional se coloca al lado de todas las posibilidades existentes para darle sustancia a la política que ha resultado exitosa en el despertar de la conciencia de las grandes mayorías nacionales y de la comunidad internacional, el rechazo a ese fraude gubernamental es en este momento el sentimiento generalizado de todo el país y del mundo a través de sus distintas instancias.
Las fuerzas políticas populares, estén donde estén ubicadas, así como los demás componentes de la sociedad democrática venezolana, hacen esfuerzos por romper la visión violenta que maneja el gobierno. El encuentro entre todos los ciudadanos y su participación cada vez más activa en los procesos de cambio es un importante elemento que tiene esta política pacifista, civilista y apegada a derecho. El rescate de la Constitución es el objetivo supremo en este momento. La crisis económica, los padecimientos que esta genera, aunado ahora a esta pretensión fascista y autocrática de la élite militar cívico, han generado una realidad cuyos resultados es impredecible al calor de la represión desatada por la autocracia oficialista. Esta izquierda borbónica como la llamó Teodoro Petkoff, además de fracasada es asesina de juventud, de sueños y esperanzas.
Venezuela en la calle, Venezuela no se rinde, la República no se entregará a quienes en mala hora traicionaron la patria en función de sus privilegios. Este gobierno debe irse, los venezolanos así lo exigimos.
La vida es nuestro derecho fundamental inherente a la naturaleza propia del ser, la vida de la patria vale todo esfuerzo en paz, para rescatar la democracia y la Constitución.
@LeoMontilla

domingo, 9 de abril de 2017

El Estado Monárquico y la Izquierda Fracasada


El Estado monárquico de la izquierda fracasada

Por: Leonardo Montilla
El concepto de Estado es la integración de normas y reglas que constituyen sus componentes y los mecanismos de convivencia en el marco de una determinada complejidad social y humana; es la nación jurídica y políticamente organizada, es decir, el Estado es una estructura política y jurídica que detenta la soberanía en función de la convivencia, el orden, las instituciones, el territorio, la población y el reconocimiento internacional. Jacques Maritain expresó en el Hombre y el Estado que  “La función concreta del Estado, como razón de ser, es velar por el orden legal y la aplicación de la ley”.
El elemento institucional forma parte del concepto históricamente vigente de Estado; al igual que sus demás componentes este es fundamental para la vida ciudadana, la paz y el desarrollo en cualquier escenario territorial que lo queramos colocar. En las instituciones y los poderes encontramos las diferencias entre Estado y Gobierno, ni el Estado es el gobierno ni el gobierno es el Estado.
En Venezuela los poderes públicos están divididos constitucionalmente en cinco expresamente puntuales y definidos de acuerdo a la concepción de sociedad democrática contenida en la norma y regida por las leyes.  Una de sus principales razones de existencia es la separación de poderes, filosofía civilizada de Estado y derecho, la cual ha sido vulnerada y atropellada por la visión hegemónica totalitaria de la izquierda fracasada que han pretendido imponerle al país desde la élite militar cívico que en mala hora gobierna al país.
La teoría de la División de los Poderes se encuentra sustentada en uno de los mejores aportes que ha hecho la Ciencia Política a la humanidad. Este aporte mundial es aquel realizado por Montesquieu, quien señaló que sólo el poder puede frenar al poder.
La situación planteada con el golpe de Estado continuado, elaborado y estructurado por la írrita interpretación y postura política de la sala constitucional del TSJ ha colocado nuevamente a la luz pública la interpretación del Estado monárquico sin derechos ciudadanos que plantea la izquierda fracasada para adueñarse del poder tal como ha sido siempre su accionar político desde los tiempos del expresidente Hugo Chávez.
El desconocimiento a las competencias establecidas por la Constitución a los diferentes poderes públicos es una violación más a los derechos humanos y a las garantías constitucionales de los venezolanos. Una brutal escalada represiva, utilizando para eso la Guardia Nacional en un triste papel de represor de ciudadanos que lo único que exigen son derechos, el desconocimiento político del tribunal a un poder legítimamente constituido desde el poder constituyente es un intento más de pretender crear un Estado donde el imperio de los hombres se imponga sobre el imperio de la ley. Un Estado decadente cuya la visión fracasada de una izquierda corrupta y militarista se imponga sobre la vida civilista que reza nuestra Carta Magna.
Venezuela no se rinde a estas pretensiones, la gente conoce sus derechos, los diputados que elegimos por mayoría abrumadora en las elecciones del 2015 hacen su trabajo con gallardía y coraje, el régimen se queda solo, sin apoyo popular, sólo tiene el apoyo de la violencia. El hambre y la desidia que han perpetrado desde Miraflores contra Venezuela tendrán su juicio en la historia. Cada acto violatorio de nuestros derechos ciudadanos hace que la unidad plural y democrática crezca y se consolide.
@LeoMontilla

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